Por: Redacción Actualidad Jachallera
Para muchas familias sanjuaninas, trabajar la tierra es mucho más que una actividad económica: es su principal fuente de ingresos y el resultado de meses de esfuerzo, inversión y dedicación. Sin embargo, una helada inesperada, una tormenta de granizo o varios días de lluvia pueden echar a perder en cuestión de horas lo que llevó toda una temporada producir.
Con esa realidad como telón de fondo y ante la preocupación por los posibles efectos del fenómeno climático El Niño, el Gobierno de San Juan confirmó que reforzará las medidas de prevención y asistencia económica para acompañar a los pequeños productores agrícolas que puedan sufrir daños en sus cultivos.
El ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, explicó que la Provincia cuenta con un programa de subsidios destinado a productores que trabajan superficies de hasta 20 hectáreas. La herramienta permitirá cubrir parcialmente las pérdidas ocasionadas por heladas, granizo y otras contingencias climáticas.
La preocupación no es menor. Las últimas heladas dejaron consecuencias importantes en distintas zonas productivas de San Juan. Según los datos oficiales, alrededor de 1.370 productores denunciaron daños en sus plantaciones y los equipos técnicos provinciales evaluaron unas 20.100 hectáreas, con un nivel promedio de afectación cercano al 50%.
Detrás de esos números hay pequeños productores que vieron comprometida buena parte de su cosecha y que ahora enfrentan la difícil tarea de recuperarse económicamente para continuar trabajando.
Ante la magnitud de las pérdidas, el Gobierno provincial avanzará con el proceso de declaración de emergencia agropecuaria en varios de los departamentos afectados, mientras comienza a poner en marcha parte de la asistencia económica prevista para los damnificados.
A los daños que ya provocaron las bajas temperaturas se suma la incertidumbre por lo que pueda ocurrir durante los próximos meses.
El posible impacto de El Niño mantiene en alerta al sector agrícola sanjuanino, especialmente por el riesgo de precipitaciones intensas, tormentas de granizo y períodos de humedad elevada.
Estas condiciones pueden resultar particularmente perjudiciales para los cultivos de la provincia, acostumbrados a desarrollarse en un clima predominantemente seco. El exceso de humedad favorece la aparición de hongos y enfermedades que pueden comprometer la calidad y el rendimiento de las plantaciones.
Frente a este panorama, el Ministerio de Producción trabaja en el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana para que los agricultores puedan anticiparse a los fenómenos meteorológicos y adoptar medidas de protección.
La intención es que los productores reciban información con suficiente anticipación para realizar tratamientos preventivos y reducir, en la medida de lo posible, los daños sobre sus cultivos.
Uno de los puntos centrales del programa provincial es el acompañamiento a los pequeños productores, que generalmente cuentan con menos recursos económicos para enfrentar una pérdida importante.
La asistencia estará orientada a explotaciones agrícolas de hasta 20 hectáreas y consistirá en aportes económicos que permitirán compensar una parte de los daños sufridos.
Fernández reconoció que estos subsidios no alcanzarán para recuperar completamente el valor de una cosecha perdida, pero sostuvo que representan una herramienta para ayudar a quienes dependen directamente de la actividad agrícola.
También destacó la importancia de contar con seguros agrícolas que permitan afrontar pérdidas de mayor magnitud, aunque admitió que muchos trabajadores rurales no tienen posibilidades económicas de acceder a ese tipo de cobertura.