Por: Redacción Actualidad Jachallera
Una iniciativa impulsada desde la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) propone incorporar tecnología de avanzada para vigilar la calidad del agua del río Jáchal, detectar posibles alteraciones y contar con información precisa que permita actuar de manera temprana ante cualquier situación que pudiera comprometer este recurso.
Detrás de la propuesta se encuentra el doctor ingeniero Oscar Dölling, director del Programa de Gestión Integral de Cuencas Hidrográficas de la UNSJ, quien junto a un equipo interdisciplinario presentó el denominado “Plan Maestro de Seguridad Hídrica Cuenca del Río Jáchal: Implementación del Sistema SAT-PAE y Control de Procesos en Tiempo Real”.
Se trata de un proyecto que busca dar un paso importante en el monitoreo ambiental de la cuenca, incorporando herramientas científicas capaces de obtener información de manera continua y detectar variaciones en las condiciones del agua.
La iniciativa fue presentada formalmente a través de la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz del Arzobispado de San Juan de Cuyo. Además, cuenta con la participación de la Facultad de Ciencias Químicas y Tecnológicas de la Universidad Católica de Cuyo, mediante el Instituto del Agua y el Laboratorio de Control de Calidad “Dr. Alberto Graffigna”.
El plan, contemplado para el período 2023-2027, apunta a promover el bienestar de las comunidades de los valles del norte sanjuanino y contribuir a la sostenibilidad ambiental, a partir de un trabajo conjunto entre instituciones académicas y religiosas.
Uno de los aspectos más importantes de la propuesta es la instalación de una red de estaciones de medición ubicadas estratégicamente en las inmediaciones de los emprendimientos mineros. Estos dispositivos estarán vinculados con tecnologías de observación satelital y permitirán analizar distintos parámetros físicos y químicos del agua de manera instantánea.
La importancia de este mecanismo radica en que no solamente permitirá advertir la presencia de una alteración, sino también identificar el punto exacto del río Jáchal o de sus afluentes donde se haya producido. A partir de esa información, los especialistas podrán evaluar si los cambios registrados en la calidad del agua están vinculados con alguna actividad industrial o si responden a procesos naturales.
Esta posibilidad representa uno de los principales objetivos del proyecto, ya que busca aportar información científica concreta para comprender qué sucede en la cuenca y mejorar los mecanismos de control.
Sin embargo, uno de los componentes más llamativos de la iniciativa tiene que ver con la utilización de peces como indicadores naturales de la calidad del agua. El sistema contempla la instalación de seis estaciones biométricas que utilizarán peces como bioindicadores, aprovechando su capacidad de reaccionar ante modificaciones en las condiciones del ambiente acuático.
De esta manera, las respuestas de estos organismos permitirán advertir cambios sutiles o posibles situaciones de contaminación, incorporando una herramienta biotecnológica al monitoreo tradicional.
La información obtenida mediante estas estaciones se complementará con los datos proporcionados por la red satelital, conformando un sistema de vigilancia que buscará detectar situaciones que requieran atención.
Para completar el funcionamiento del proyecto, también está prevista la participación de dos centros de monitoreo que tendrán la responsabilidad de procesar y analizar permanentemente la información recolectada.
Estos centros permitirán realizar un seguimiento continuo de las condiciones del agua y activar protocolos de alerta temprana cuando se detecten situaciones que así lo requieran.