domingo 4 de octubre de 2026 - Edición Nº3667

Locales | 4 Oct

Un legado que perdura

A 30 años de su muerte, Jáchal recuerda al Padre Mariano Ianelli y la profunda huella de fe que dejó entre los jachalleros

Este domingo 4 de octubre se cumplen 30 años de la muerte del Padre Mariano Ianelli, uno de esos sacerdotes cuya historia logró atravesar el paso del tiempo. Tres décadas después de su partida, su nombre continúa despertando recuerdos, testimonios de fe y un profundo cariño entre miles de sanjuaninos. Y Jáchal ocupa un lugar especial dentro de esa historia.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

Mariano Ianelli murió en 1996, cuando tenía apenas 50 años. Su fallecimiento fue inesperado y provocó un enorme dolor entre familiares, amigos y las comunidades religiosas que había acompañado durante su vida sacerdotal. Sin embargo, lejos de apagarse con los años, su figura comenzó a crecer en la memoria popular.

Durante su camino pastoral recorrió diferentes puntos de San Juan y también desarrolló su tarea religiosa fuera de la provincia. Uno de los lugares donde ejerció su ministerio fue precisamente Jáchal, donde estuvo al frente de la Iglesia San José y construyó un vínculo cercano con la comunidad.

Para muchos jachalleros que compartieron aquellos años, el Padre Mariano no fue solamente el sacerdote que celebraba misa. Su manera de escuchar, acompañar y acercarse a quienes atravesaban momentos difíciles hizo que su nombre quedara asociado a una profunda vocación de servicio.

Con el tiempo, incluso, numerosos fieles comenzaron a atribuirle favores y curaciones. Esa devoción hizo que fuera conocido popularmente como un sacerdote “sanador” o “milagroso”. Sin embargo, quienes estuvieron cerca suyo recuerdan que el propio Ianelli rechazaba esa consideración: sostenía que él no hacía milagros y que era Dios quien obraba.

Su paso por Jáchal dejó una marca tan profunda que, tres décadas después de su muerte, su nombre continúa formando parte de la vida institucional del departamento. La terapia intermedia del Hospital San Roque lleva su nombre y también lo hace el CENS de Jáchal, dos reconocimientos que mantienen presente su legado entre nuevas generaciones.

La devoción también permanece viva fuera del departamento. Cada día 13, fieles vuelven a encontrarse frente a su mausoleo en el Cementerio de la Capital para rezar el rosario. La tradición comenzó después de su fallecimiento, impulsada por su hermana Virginia Ianelli, y logró mantenerse durante casi tres décadas.

Los restos del sacerdote fueron trasladados al actual mausoleo un año después de su muerte. El lugar pudo construirse gracias al aporte de numerosas personas que quisieron colaborar para preservar su memoria. Desde entonces se transformó en un punto de encuentro para quienes todavía llegan con una oración, un agradecimiento o un pedido.

Detrás de esa devoción aparecen innumerables historias personales. Personas que aseguran haber recibido favores, familias que conservaron durante años una estampita suya y vecinos que simplemente recuerdan la tranquilidad que encontraban después de conversar con aquel sacerdote.

 

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