Por: Redacción Actualidad Jachallera
Dos empresas vinculadas directamente con Jáchal aparecen en el centro de uno de los movimientos empresarios más importantes que está generando el avance del proyecto minero Vicuña. Se trata de Sotur y Thorkell, firmas del departamento que son mencionadas dentro del esquema empresario que buscaría competir por el millonario contrato para transportar al personal durante la etapa de construcción del proyecto cuprífero.
De acuerdo con información publicada por distintos medios sanjuaninos, uno de los grupos que competiría por el servicio está encabezado por la empresa mendocina Andesmar, que avanzó durante las últimas semanas en acuerdos con compañías de las comunidades cercanas al proyecto. Dentro de ese armado aparece con fuerza Sotur, empresa fundada en Jáchal y con más de 20 años de trayectoria en el transporte de pasajeros, además de experiencia en servicios destinados a la actividad minera. También aparece Thorkell, empresa de transporte con domicilio en Jáchal.
Según Diario El Zonda, Andesmar y Sotur conformarían una alianza, mientras que COMINSA, Transporte Vega y Thorkell tendrían una participación menor. Sin embargo, las mismas fuentes aclararon que la conformación definitiva todavía no estaba cerrada al momento de completar la presentación de la documentación. Por eso, hasta que exista información oficial, la participación y el rol concreto de cada firma deben tomarse como información surgida del sector empresario.
Del otro lado aparece una fuerte alianza de empresas sanjuaninas integrada por PAP, Dream —la división minera del grupo 20 de Junio— y Autotransporte San Juan, vinculada al grupo Flecha Bus y La Veloz del Norte. Estas compañías decidieron unir su capacidad operativa para afrontar las importantes exigencias que tendría el servicio.
El contrato despierta enorme expectativa en el sector. Aunque oficialmente no trascendió su valor, fuentes empresariales estiman que podría rondar los 60 millones de dólares y extenderse durante aproximadamente dos o tres años, coincidiendo con buena parte de la etapa prevista para la construcción de la mina. El proceso es administrado por Fluor, empresa encargada de la gerencia del proyecto, que posteriormente deberá analizar las propuestas y determinar la adjudicación.
La magnitud de la contratación explica también por qué las empresas locales buscan asociarse con compañías de mayor escala. No alcanza solamente con disponer de colectivos: la operación requiere vehículos preparados para condiciones exigentes, infraestructura, talleres, personal especializado, capacidad financiera y una estructura logística capaz de sostener durante años el traslado de trabajadores hacia la cordillera.
Para Jáchal, la aparición de empresas del departamento dentro de estos esquemas representa un dato especialmente significativo. Desde hace tiempo, uno de los principales reclamos alrededor del crecimiento de la minería es que los grandes proyectos generen oportunidades concretas para proveedores, trabajadores y empresas de las comunidades cercanas.
De hecho, Vicuña realizó en agosto una ronda de negocios en Pismanta que reunió a más de 90 empresas de Iglesia y Jáchal, precisamente con el objetivo de vincular proveedores locales con los grandes oferentes del servicio de transporte y favorecer asociaciones que permitan incorporar capacidad empresarial de las comunidades al futuro contrato. El propio proyecto informó que sus procesos de contratación evalúan aspectos técnicos, comerciales y sociales, incluyendo planes relacionados con proveedores y mano de obra local.