Por: Redacción Actualidad Jachallera
El dato surge de una estimación de la consultora ExQuanti, elaborada a partir de información del INDEC, y marca un cambio de tendencia después de la fuerte reducción que había experimentado el indicador. De acuerdo con ese cálculo, la cantidad de personas alcanzadas por la pobreza habría pasado de 13,4 millones en el segundo semestre de 2025 a unos 15,1 millones entre enero y junio de este año.
El deterioro no habría comenzado de golpe. Los especialistas señalan que las primeras señales aparecieron durante el último trimestre de 2025 y se profundizaron durante los primeros meses de 2026. Si se toma como punto de partida aquel momento, ExQuanti calcula que se habrían incorporado alrededor de 2,9 millones de personas a la pobreza entre octubre de 2025 y junio de 2026.
Se trata, por ahora, de estimaciones y no del dato definitivo del organismo estadístico nacional. El INDEC tiene previsto publicar el próximo 24 de septiembre la medición oficial de pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2026, una cifra que permitirá conocer con mayor precisión hasta dónde llegó el deterioro social.
Otras mediciones también vienen advirtiendo sobre un cambio de tendencia. El nowcast elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella proyectó una pobreza del 31,6% para el período enero-junio de 2026, frente al 28,2% registrado oficialmente durante el segundo semestre de 2025. Especialistas del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA también señalaron que la caída de la pobreza se frenó hacia fines del año pasado y comenzó a mostrar una tendencia ascendente.
El contraste aparece al mirar lo ocurrido durante 2025. Según el último dato oficial disponible del INDEC, la pobreza alcanzó al 28,2% de las personas en los 31 aglomerados urbanos relevados durante el segundo semestre de ese año, equivalente a aproximadamente 8,5 millones de personas dentro del universo cubierto por la Encuesta Permanente de Hogares. La indigencia, en tanto, afectaba al 6,3%.
Detrás de los porcentajes hay una realidad mucho más cotidiana. Son familias que hacen cuentas antes de entrar al supermercado, trabajadores cuyos ingresos pierden capacidad para cubrir gastos esenciales y hogares que deben postergar compras, reducir consumos o endeudarse para afrontar servicios, alimentos, alquileres y otros compromisos mensuales.
Uno de los factores que aparece detrás del cambio de tendencia es el freno que experimentó la recuperación de los ingresos reales. A esto se suma un mercado laboral con dificultades en algunos sectores de la economía. Durante los últimos meses también se registraron señales negativas en actividades importantes para el empleo, como la industria y la construcción.
El escenario plantea además una discusión política. El Gobierno nacional viene destacando la fuerte reducción de la pobreza conseguida después del salto registrado al comienzo de la actual gestión y atribuye esa mejora principalmente a la desaceleración de la inflación y la estabilización macroeconómica. Sin embargo, las estimaciones correspondientes a 2026 muestran que parte de aquella recuperación social podría haberse frenado.
La dimensión exacta de ese retroceso recién podrá conocerse cuando aparezcan los números oficiales. Hasta entonces, los cálculos privados funcionan como una señal de alerta: después de haber descendido con fuerza, la pobreza habría vuelto a crecer durante la primera mitad de 2026 y alrededor de 1,7 millones de argentinos se habrían sumado a esa situación.