Por: Redacción Actualidad Jachallera
El dolor por el femicidio de Camila Agustina Vecchiarello salió a las calles de Calingasta. Este lunes por la tarde, vecinos de distintas localidades del departamento se movilizaron para pedir justicia por la joven que había llegado a Barreal con el sueño de formarse como gendarme y cuya muerte conmocionó no solamente a la comunidad cordillerana, sino también a toda la provincia de San Juan.
La convocatoria nació entre los propios vecinos y se multiplicó rápidamente a través de grupos de WhatsApp y redes sociales. Cerca de un centenar de personas se reunió para acompañar el pedido de justicia y mantener vivo el nombre de Camila.
Las concentraciones se realizaron de manera simultánea en tres puntos de Calingasta: la Plaza San Martín de Barreal, la Plaza Domingo Faustino Sarmiento de Tamberías y la Plaza Patricias Sanjuaninas de Villa Calingasta. En Barreal, además, los manifestantes caminaron por las calles de la localidad hasta pasar frente al instituto donde Camila se preparaba para ingresar a Gendarmería Nacional.

Pero hubo una situación que terminó generando todavía más indignación entre quienes participaron de la movilización. De acuerdo con lo publicado por Tiempo de San Juan, las compañeras y amigas de Camila que también son aspirantes habrían recibido la indicación de no participar de las marchas y habrían sido advertidas de que podían ser pasadas a disponibilidad si asistían.
La versión también fue recogida por otros medios provinciales, aunque hasta el momento no aparece acompañada por una comunicación oficial de Gendarmería que permita corroborar públicamente las circunstancias de esa supuesta advertencia. Por ese motivo, el dato permanece sujeto a confirmación oficial.
Ante la ausencia de las jóvenes que compartían sus días de formación con Camila, fueron muchas mujeres de Barreal las que tomaron los carteles y ocuparon su lugar en la movilización. Algunas ni siquiera habían conocido personalmente a la víctima. Sin embargo, entendieron que el crimen las atravesaba como mujeres y como integrantes de una comunidad golpeada por una muerte que todavía cuesta dimensionar.

Así, las calles de Barreal se llenaron de vecinos que caminaron detrás de una misma consigna: justicia por Camila.
El paso frente al Instituto de Formación de Gendarmes tuvo una fuerte carga simbólica. Allí estudiaba la joven y allí permanecen muchas de las compañeras que compartieron con ella parte de su camino. Frente a ese lugar, los vecinos hicieron visible un reclamo que ya trascendió los límites del departamento.
Camila era rosarina y se había instalado en San Juan para perseguir un proyecto personal y profesional. Su familia contó desde Rosario que la joven había viajado para construir un futuro y ahora atraviesa el dolor de tener que despedirla. Los familiares también aseguraron que habría existido un episodio previo de violencia de género ocurrido en Salta, una circunstancia que deberá ser corroborada dentro de la investigación.

Por el crimen, la investigación tiene como principal sospechoso a Carlos Gonzalo Rivero, pareja de Camila, quien había formado parte del instituto de Gendarmería y había sido separado de la formación semanas atrás por bajo rendimiento académico. Tras el hecho sufrió lesiones autoinfligidas y quedó bajo custodia mientras avanza la causa judicial.