Por: Redacción Actualidad Jachallera
El histórico Molino Viejo de Huaco volvió a convertirse en punto de encuentro para cientos de familias que llegaron para compartir una jornada atravesada por la música, las raíces y el recuerdo permanente de Buenaventura Luna.
Con una importante convocatoria de público, el predio fue tomando vida al ritmo de las distintas propuestas artísticas que pasaron por el escenario. Músicos y bailarines locales, provinciales y nacionales fueron protagonistas de una celebración que tuvo como denominador común el sentido de pertenencia y el homenaje a una historia profundamente ligada a Huaco.



La figura de Buenaventura Luna volvió a estar presente durante toda la jornada. Su obra y su legado, convertidos con el paso de las décadas en parte inseparable de la identidad cultural de Jáchal, encontraron nuevamente en el Molino Viejo un escenario para mantener viva la memoria de quien llevó el nombre de su tierra mucho más allá de las fronteras sanjuaninas.
Uno de los momentos más esperados llegó sobre el cierre con la presentación de Los Sacheros. El reconocido conjunto tuvo a su cargo la despedida musical de esta edición y brindó un espectáculo que fue acompañado con entusiasmo por el público.



Sin embargo, hubo un instante especialmente emotivo: sobre el escenario estrenaron una canción dedicada al Chango Huaqueño, un gesto que tocó de cerca a los presentes y sumó un nuevo capítulo a una noche marcada por las raíces y la memoria.
El festival también contó con la presencia del intendente de Jáchal, Matías Espejo, quien acompañó la jornada junto a funcionarios de los poderes Ejecutivo y Legislativo municipal y compartió diferentes momentos con vecinos, artistas y visitantes.



Entre las autoridades invitadas estuvieron además el diputado nacional Cristian Andino; la intendenta de San Martín, Analía Becerra; y el intendente de Ullum, David Domínguez. Los visitantes destacaron la convocatoria alcanzada y la importancia que tiene este tipo de encuentros para preservar y proyectar la cultura de los pueblos sanjuaninos.
Más allá de los espectáculos, la postal que dejó Huaco fue la de familias reunidas alrededor de una tradición que continúa pasando de generación en generación. Grandes y chicos volvieron a encontrarse en un sitio cargado de historia, demostrando que el Festival del Molino Viejo conserva intacta su capacidad de convocar y emocionar.