Por: Redacción Actualidad Jachallera
Su partida enluta a una comunidad que lo reconocía no solamente por su extensa trayectoria como docente, sino también por su particular manera de transmitir recuerdos, conocimientos y anécdotas de aquel Jáchal de otros tiempos. Hablar con el Maestro Balderramo era, muchas veces, abrir una puerta hacia la memoria del departamento.
Balderramo se recibió como Maestro Regional Nacional en la Escuela Normal Superior de Jáchal y buena parte de su camino estuvo ligado a la enseñanza en lugares alejados, donde ejercer la docencia significaba mucho más que pararse frente a un pizarrón.
Su vocación tuvo una historia particularmente conmovedora. Cuando tenía alrededor de 25 años trabajaba como ayudante de topógrafo en las minas de oro de Famatina, en La Rioja. Allí conoció a dos chicos, hijos de un compañero de trabajo, que vivían en una zona donde no tenían posibilidades de asistir a una escuela. Balderramo decidió ayudarlos: comenzó a visitarlos durante los fines de semana para enseñarles y dejarles tareas.
Aquella sensibilidad hacia los sectores rurales y las familias más humildes terminaría marcando buena parte de su vida.
Su carrera también lo llevó a Córdoba, donde fue director durante un año de una escuela de un pueblo rural y posteriormente trabajó durante cuatro años en otra comunidad del interior de esa provincia. Allí no se limitaba a enseñar: impulsaba peñas, festivales y obras de teatro para conseguir recursos y mejorar las escuelas, muchas veces atravesadas por enormes carencias. Finalmente regresó a su Jáchal natal.
Ya nuevamente en su tierra, también dejó su marca en Huaco, donde recuperó las tradicionales veladas de fin de año. Para Balderramo aquellas actividades tenían un sentido mucho más profundo: buscaban que los chicos conocieran, valoraran y mantuvieran viva su propia identidad cultural.
Su vida estuvo profundamente vinculada a la antigua herrería familiar fundada por su padre, Don José. En su histórica casa de calle Florida, a pocos metros de la plaza principal, se conservaron durante décadas herramientas utilizadas para reparar ruedas de carretas, colocar herraduras y realizar los trabajos propios de una época que quedó grabada en la identidad del departamento. El lugar llegó a convertirse prácticamente en un museo vivo de la historia jachallera.
Balderramo hablaba de aquellas herramientas, de la fragua, del martillo y del yunque con una sensibilidad especial. Era un apasionado por las costumbres de su tierra y un profundo admirador de la obra de Buenaventura Luna, influencia que aparecía constantemente en su manera de contar las historias de Jáchal.
Se fue “El Maestro”. Un hombre que enseñó en escuelas rurales- entre ellas en la localidad de Bella Vista, que ayudó a chicos cuando estudiar parecía imposible, que organizó actividades para sostener establecimientos con enormes necesidades y que entendió la educación como una herramienta capaz de transformar vidas.
Desde Actualidad Jachallera acompañamos con profundo pesar en este momento tan triste y difícil a toda su familia, en especial a sus hijos, como así también a sus amigos, seres queridos y conocidos. Hacemos llegar nuestras más sinceras condolencias ante la partida de Jorge “El Maestro” Balderramo, un querido jachallero que deja una huella imborrable en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y compartir parte de su camino.