Por: Redacción Actualidad Jachallera
El hecho ocurrió durante la tarde del martes y tuvo como víctima a una mujer de 30 años, de apellido Ortiz, domiciliada en la localidad de Las Flores, departamento Iglesia. Tras descubrir la maniobra, realizó la denuncia correspondiente en la Comisaría 22ª y el caso quedó bajo investigación de la UFI Delitos Informáticos y Estafas.
Según informaron los colegas de Tiempo de San Juan, todo comenzó cuando la joven ingresó a la plataforma de Naranja X con la intención de solicitar un préstamo debido a una necesidad económica. Sin embargo, la operación aparentemente no llegó a concretarse y, minutos después, recibió una llamada telefónica que terminaría siendo el inicio del engaño.
Del otro lado de la línea, un desconocido se presentó como supuesto representante de la firma financiera y le aseguró que podía ayudarla a completar la gestión. La comunicación provenía de un número con característica de Córdoba y, creyendo que estaba hablando con personal autorizado, la mujer siguió las indicaciones que le fueron dando.
De esta manera, los delincuentes habrían conseguido acceder a información personal y claves necesarias para operar con su cuenta. Con esos datos en su poder, realizaron dos operaciones crediticias que alcanzaron, en conjunto, los $700.000.
La víctima recién advirtió lo que había sucedido después de finalizar la comunicación. Lo que debía ser una gestión para conseguir dinero y poder hacer frente a sus compromisos económicos terminó generándole una preocupación todavía mayor.
Ante la situación, la mujer se presentó en la dependencia policial y realizó la denuncia. A partir de allí se inició una investigación para tratar de establecer quiénes estuvieron detrás de la maniobra y determinar el recorrido que tuvo el dinero obtenido mediante los créditos realizados a su nombre.
El episodio vuelve a encender una señal de alerta frente a las estafas telefónicas y virtuales, una modalidad en la que los delincuentes suelen hacerse pasar por empleados de bancos, financieras o billeteras digitales para ganarse la confianza de las víctimas y conseguir información confidencial.
Las autoridades recomiendan no proporcionar contraseñas, códigos de seguridad ni datos bancarios durante llamadas telefónicas o conversaciones por WhatsApp, incluso cuando quien se comunica asegura representar a una empresa conocida.