Por: Redacción Actualidad Jachallera
Las palabras fueron pronunciadas ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca. Consultado específicamente sobre la cuestión Malvinas, Trump respondió: “Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas”. Se trata de la primera vez que el mandatario estadounidense se expresa públicamente de esta manera sobre la disputa territorial.
Aunque la frase fue breve y por el momento no implica un cambio formal en la política exterior de Estados Unidos, rápidamente despertó atención en la Argentina por el peso político que tendría una eventual modificación de la posición norteamericana.
Hasta ahora, Washington mantiene oficialmente una postura de neutralidad frente a la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. De hecho, a mediados de agosto, el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, había asegurado que esa posición no había cambiado y que Estados Unidos continuaba siendo neutral respecto de las islas.
Las declaraciones de Trump aparecen, además, en un momento de tensión entre Washington y Londres por los compromisos británicos en materia de defensa. Según publicó el diario británico The Telegraph y reprodujo Infobae, la administración estadounidense viene revisando sus compromisos con distintos aliados del Atlántico y analiza especialmente si los miembros de la OTAN cuentan con planes suficientes para incrementar su inversión militar.
En ese escenario, Estados Unidos pretende que el Reino Unido eleve considerablemente su gasto en defensa. La discusión excede a Malvinas, pero la histórica disputa por las islas aparece ahora atravesada por ese nuevo escenario geopolítico.
La posibilidad de que Washington modifique su posición tendría una enorme relevancia diplomática para la Argentina. El país sostiene históricamente su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, mientras que el Reino Unido mantiene el control del archipiélago desde 1833.
Además, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció mediante la Resolución 2065 la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y llamó a ambos países a avanzar mediante negociaciones para encontrar una solución pacífica. Ese principio continúa siendo uno de los pilares centrales de la posición diplomática argentina.
Desde el Gobierno de Javier Milei, sin embargo, optaron por recibir las declaraciones con cautela. De acuerdo con la información publicada este lunes, en la Casa Rosada consideran que las palabras de Trump deben analizarse principalmente dentro de la estrategia estadounidense hacia sus aliados de la OTAN y no necesariamente como la confirmación de un giro inmediato de Washington sobre Malvinas.
La posibilidad de un cambio ya había generado expectativa meses atrás. En abril trascendieron versiones acerca de que la administración Trump evaluaba reconsiderar determinados respaldos diplomáticos estadounidenses vinculados con territorios reclamados por países europeos. En aquella oportunidad, desde el Gobierno argentino también reaccionaron con prudencia, aunque consideraron positivo cualquier movimiento internacional que pudiera favorecer la reapertura del diálogo por Malvinas.
Milei, por su parte, viene sosteniendo que la recuperación de la soberanía constituye un objetivo irrenunciable para la Argentina, pero plantea que el camino debe ser diplomático. A comienzos de agosto volvió a definir a Malvinas como una “causa argentina” y aseguró que su administración trabaja para conseguir nuevos respaldos internacionales.
Por ahora, las palabras pronunciadas por Trump no representan un reconocimiento estadounidense de la soberanía argentina ni una modificación oficial de la posición de la Casa Blanca. Sin embargo, que el presidente de Estados Unidos haya admitido públicamente que puede revisar esa postura introduce un elemento novedoso en una disputa diplomática que lleva décadas.