Por: Redacción Actualidad Jachallera
El Gobierno de Tierra del Fuego expresó un contundente rechazo a la operación del VS Promise, una embarcación petrolera británica que permaneció en el puerto de la capital fueguina. Desde la administración encabezada por el gobernador Gustavo Melella apuntaron directamente contra el Gobierno nacional de Javier Milei, que mantiene intervenida la terminal portuaria.
La situación generó especial malestar porque el Puerto de Ushuaia no es una terminal cualquiera. Su ubicación lo convierte en un punto estratégico para la proyección argentina hacia la Antártida y el Atlántico Sur, en una provincia cuya jurisdicción comprende, según el ordenamiento argentino, a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
Desde el Ejecutivo fueguino calificaron como “inadmisible” que una embarcación de bandera británica pueda operar en Ushuaia mientras continúa vigente la disputa de soberanía con el Reino Unido. Además, cuestionaron particularmente que el episodio ocurriera mientras la administración del puerto está bajo intervención nacional.
El planteo de Tierra del Fuego apunta justamente a lo que considera una contradicción del Gobierno nacional. La intervención del Puerto de Ushuaia había sido dispuesta en enero bajo argumentos que incluyeron presuntos desvíos de fondos y problemas de infraestructura. Al mismo tiempo, Nación había destacado el carácter estratégico de la terminal y la importancia de preservar los intereses argentinos en el Atlántico Sur.
Ahora, la administración fueguina cuestiona que, con las autoridades provinciales desplazadas de la conducción portuaria, se haya permitido la operación de un buque británico.
La polémica también tiene un componente legal. Tierra del Fuego recordó la vigencia de la Ley Provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero, que establece restricciones para la permanencia, amarre y abastecimiento de embarcaciones británicas en puertos fueguinos, en el marco del histórico reclamo argentino por Malvinas.
Ante lo ocurrido, el Gobierno provincial reclamó explicaciones sobre las condiciones bajo las cuales fue autorizada la operación del petrolero y volvió a exigir que finalice la intervención nacional del puerto para que su administración regrese a manos de Tierra del Fuego. Hasta la noche del lunes, según informó El País, el Gobierno nacional no había respondido públicamente al planteo provincial.
El VS Promise es un petrolero de importantes dimensiones: posee unos 228 metros de eslora, 32 metros de manga y capacidad para transportar aproximadamente 500.000 barriles de petróleo. La nave está registrada a nombre de Valloeby Promise Ltd., una compañía con sede en la Isla de Man. Antes de su presencia en Ushuaia había estado en la terminal petrolera de Río Cullen, en Tierra del Fuego.
Más allá de las discusiones administrativas alrededor del puerto, el episodio volvió a tocar una fibra profundamente arraigada en la sociedad argentina. La presencia de una bandera británica en una instalación estratégica de Tierra del Fuego adquiere una dimensión particular por la histórica disputa de soberanía sobre las Malvinas.