Por: Redacción Actualidad Jachallera
El episodio que durante los últimos días generó indignación, preocupación y numerosas muestras de solidaridad en Jáchal tuvo ahora el testimonio en primera persona de su protagonista. Tali Jofré dialogó con Actualidad Jachallera y contó cómo vivió aquellos minutos de miedo, por qué decidió hacer público el video y qué ocurrió después de realizar la denuncia ante la Policía.
El caso tomó estado público luego de que la propia joven compartiera en sus redes sociales parte de lo sucedido. Según había trascendido, el hecho ocurrió durante la mañana, mientras se dirigía caminando por una zona céntrica para comenzar su jornada laboral.
“He recibido mucha contención, mucho apoyo, muchas personas que se han solidarizado conmigo a partir del video que publiqué”, contó Tali.
Explicó que no decidió difundirlo inmediatamente, sino después de procesar lo ocurrido y recuperar algo de tranquilidad. “Lo hice después de haber digerido un poco la situación, de haberme calmado. Lo hice porque considero que hay situaciones que se deben visibilizar, situaciones en las que debemos tomar conciencia y debemos aprender de límites”, sostuvo.
Aquella mañana, alrededor de las 6:30, Tali caminaba hacia las oficinas de Turismo, en el centro de Jáchal. Allí debía encontrarse con sus compañeros para abordar la movilidad que diariamente los traslada hasta su lugar de trabajo en la localidad de Mogna.

Fue durante ese trayecto cuando apareció el vehículo. De acuerdo con su relato, el conductor comenzó primero ofreciéndole llevarla y posteriormente realizó una propuesta que incrementó todavía más su temor.
“En un primer momento me pide que me suba, que él me iba a llevar, y después que me fuera a dormir con él”, relató. La insistencia continuó pese a sus reiteradas negativas: “Yo le dije que no y esta persona parecía no entender”.
Tali también se refirió a algunos comentarios que aparecieron en redes sociales cuestionando la manera en que reaccionó. Hubo quienes señalaron que debería haber corrido, enfrentado al hombre o arrojado algún elemento contra el vehículo. Frente a esas opiniones, dejó una reflexión contundente: “Ser agresiva no es mi forma de ser. Yo considero que con un no basta. No debemos ser agresivos para que la otra persona entienda lo que significa el no”.
La joven reconoció que inicialmente quedó paralizada. Nunca había atravesado una situación semejante y, mientras intentaba comprender qué estaba ocurriendo, comenzó a sentir físicamente el impacto del miedo.
“Comencé a sentir falta de aire, el corazón me latía muy rápido”, recordó. En medio de esa situación sacó su teléfono y comenzó a registrar lo que podía. Llevaba además materiales para trabajar en la escuela, por lo que aseguró que simplemente reaccionó con los recursos que tenía en ese momento: “Hice lo que pude realmente, hice lo que me salió”.

El objetivo inmediato fue llegar hasta la plaza, donde sabía que estaban sus compañeros. Una vez allí pudo tranquilizarse parcialmente y continuar con su jornada. Sin embargo, contó que recién al reencontrarse con su familia pudo liberar todo lo que había contenido durante esas horas.
El episodio adquirió una fuerte repercusión en las redes sociales y provocó numerosas expresiones de acompañamiento. También hubo otras mujeres que contaron experiencias similares y surgieron reclamos para reforzar la prevención y la seguridad, especialmente durante los horarios de ingreso y salida laboral.
Tali confirmó además a Actualidad Jachallera que realizó la denuncia policial el mismo día del hecho. Según explicó, los investigadores iban a trabajar con cámaras de seguridad para intentar obtener mayores elementos sobre el vehículo y su conductor.
Pero hubo otro dato que llamó especialmente su atención. “Después de haber ingresado mi denuncia, había ingresado otra aparentemente del mismo sujeto”, señaló, indicando que le mencionaron que habría ocurrido en horarios similares. Por el momento, ese punto permanece sujeto al avance de la investigación y a lo que puedan determinar las autoridades.
Más allá de lo judicial, Tali destacó el acompañamiento que recibió después de hacer público el episodio. Contó que profesionales se pusieron a disposición para ayudarla a atravesar emocionalmente lo sucedido y evitar que la experiencia pueda dejar consecuencias más profundas.

Como mamá, aseguró que lo ocurrido también modificó su manera de pensar sobre cómo preparar a su hija frente a situaciones de este tipo. “Yo no tenía las armas. Ahora, de este mal momento, ya las tengo. Sé cómo defenderme, sé cómo reaccionar y también tengo las armas para transmitírselas a ella”, expresó.
Su deseo, remarcó, es que ninguna otra persona tenga que atravesar algo semejante y que el horario nunca se transforme en un condicionante para caminar por las calles del departamento.
“Quiero que ellos puedan transitar tranquilos”, afirmó al hablar de su hija, sus sobrinos, amigos y seres queridos.
Para Tali, hacer público lo ocurrido tuvo precisamente ese objetivo: visibilizar, generar conciencia y recordar que una negativa no necesita explicaciones ni una reacción violenta para ser respetada. En un departamento históricamente asociado a la tranquilidad y donde gran parte de los vecinos se conocen entre sí, el episodio dejó una sensación difícil de borrar.
“Esta persona me ha quitado la tranquilidad de poder andar por mi departamento en paz”, resumió.