Por: Redacción Actualidad Jachallera
La siesta jachallera tuvo este miércoles una visita tan inesperada como especial. Soledad Pastorutti, una de las grandes referentes de la música popular argentina, llegó a Jáchal en el marco de una recorrida nacional por sus 30 años de trayectoria artística, caminó por las calles del departamento, compartió encuentros con músicos locales y posteriormente emprendió viaje hacia Huaco, donde rindió homenaje a una de las figuras fundamentales del folclore argentino: Eusebio de Jesús Dojorti, inmortalizado para siempre bajo el nombre de Buenaventura Luna.
La presencia de “La Sole” generó sorpresa y entusiasmo entre quienes tuvieron la posibilidad de cruzarse con la cantante durante las primeras horas de la tarde. Lejos de tratarse solamente de una visita circunstancial, su paso por el norte sanjuanino tuvo un profundo significado cultural: reconocer las raíces de la música que acompañó su carrera y poner en valor a quienes, mucho antes de la masificación de los medios y las nuevas tecnologías, llevaron el folclore argentino a distintos rincones del país.
Tras su llegada a Jáchal en horas de la siesta, Pastorutti recorrió parte de sus calles y mantuvo encuentros con artistas vinculados a la música local. Fue un acercamiento directo con quienes mantienen viva la tradición cultural de un departamento profundamente atravesado por el folclore.
Pero uno de los momentos más significativos de la jornada se produjo posteriormente, cuando La Sole viajó hasta Huaco, localidad ubicada al este de Jáchal y tierra natal de Buenaventura Luna. Allí visitó la tumba del poeta, compositor, periodista y difusor cultural que dejó una huella imborrable en la historia de la música popular argentina.
La visita forma parte de un recorrido muy especial que la artista realiza por 30 lugares de la Argentina con motivo de sus 30 años con la música, una historia que comenzó a tomar dimensión nacional en la década del '90 y que convirtió a Pastorutti en una de las voces más reconocidas del folclore contemporáneo.
En Huaco, la cantante explicó con emoción los motivos que la llevaron hasta ese lugar y tuvo un gesto cargado de simbolismo: decidió dejar un fragmento de su tradicional poncho para una escuela de la localidad, como recuerdo de su paso y como reconocimiento a la tierra de Buenaventura Luna.
“Quiero dejarte para la escuela un pedazo de mi poncho. Yo estoy recorriendo 30 lugares en el país con motivo de mis 30 años con la música, y vinimos al kilómetro cero del folclore, porque esta es la tierra de Buenaventura Luna”, expresó La Sole durante su visita.
La artista contó además la emoción que significó conocer uno de los lugares centrales en la historia personal de Dojorti y acercarse hasta donde descansan sus restos.
“Estuvimos visitando la tumba y estamos emocionados por estar acá, porque ha sido una persona que ha hecho mucho por el folclore en años donde todo era muy diferente, donde no había tanta comunicación, y él ha sido un pionero en irse a Buenos Aires, en hacer radio y un montón de cosas que ustedes ya saben más que yo”, sostuvo.
Sus palabras pusieron en dimensión el enorme aporte realizado por Buenaventura Luna en una época en la que llevar las expresiones culturales del interior profundo hacia los grandes centros urbanos representaba una verdadera aventura. Desde Huaco, Dojorti logró proyectar historias, paisajes, costumbres y sonidos cuyanos hacia Buenos Aires y el resto del país, convirtiéndose en uno de los grandes difusores del folclore argentino.
Por eso, para Pastorutti, había un lugar de San Juan donde necesariamente debía quedar una parte de uno de los símbolos que la acompañó desde los comienzos de su carrera.
“Entonces, nos parecía, o me parecía que en San Juan tenía que quedar en Huaco un pedacito de poncho. Si usted me lo recibe, yo se lo dejo”, manifestó la cantante.
El gesto tuvo una fuerte carga emotiva. El poncho está íntimamente ligado a la imagen artística de Soledad desde sus primeros años sobre los escenarios, y dejar un fragmento en Huaco significó enlazar simbólicamente dos generaciones distintas del folclore argentino: la de aquellos pioneros que abrieron caminos cuando las distancias parecían mucho mayores y la de una artista que décadas después llevó nuevamente la música popular a públicos multitudinarios.