Por: Redacción Actualidad Jachallera
El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana, hora colombiana, y tuvo su epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el oeste del país. La magnitud fue establecida en 7,4 y las estimaciones sobre su profundidad se ubican en torno a los 100 kilómetros. El Servicio Geológico Colombiano lo calificó como el evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia en el siglo XXI.
La profundidad del terremoto es un dato importante para comprender por qué el movimiento pudo sentirse en una extensión territorial tan grande. Especialistas explicaron que, a diferencia de un terremoto superficial, la ruptura se produjo a considerable profundidad dentro de la zona de subducción. Aun así, la enorme cantidad de energía liberada fue suficiente para provocar graves daños en numerosas ciudades del oeste colombiano.
Los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca y Chocó aparecen entre los más castigados. Pereira sufrió importantes derrumbes y allí continuaban las operaciones de búsqueda entre edificios colapsados. Cali, la tercera ciudad más poblada del país, también quedó marcada por imágenes de destrucción, calles cubiertas de escombros y vecinos trabajando junto con los equipos de emergencia para intentar encontrar sobrevivientes.

El balance material también da una dimensión de la catástrofe. El Gobierno colombiano informó preliminarmente 1.575 viviendas averiadas, 61 edificios colapsados y 18 centros de salud afectados. Sin embargo, estas cifras podrían modificarse a medida que los organismos de emergencia logren ingresar a localidades rurales y zonas donde las comunicaciones quedaron interrumpidas.
Una de las situaciones más delicadas se registró en Cali. La gobernadora de Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, informó que parte del Hospital Universitario de Cali se derrumbó y que al menos cinco pacientes que se encontraban en la Unidad de Cuidados Intensivos quedaron bajo los escombros. En distintos puntos de la ciudad, rescatistas y civiles formaron verdaderas cadenas humanas para retirar pedazos de hormigón y otros materiales de los edificios destruidos.
La incertidumbre, además, atraviesa a cientos de familias. Más de 1.400 personas habían sido reportadas como no localizadas por sus familiares mediante una plataforma creada por ciudadanos.

Esta cifra no equivale necesariamente a personas desaparecidas bajo los escombros, ya que los cortes de telefonía y comunicaciones dificultan el contacto con numerosas comunidades. En Pereira, por ejemplo, buena parte de la cobertura de telefonía móvil quedó fuera de servicio.
En Chocó, una región de características mayormente rurales y cercana al epicentro, las fallas en las comunicaciones complicaron desde las primeras horas la elaboración de un panorama preciso. Reuters informó que las autoridades departamentales reportaban víctimas y numerosos heridos mientras varias zonas permanecían sin servicio de telefonía celular.
El terremoto también dejó una imagen impactante en Manizales, donde parte de una de las torres laterales de la emblemática catedral neogótica se desplomó y los escombros cayeron sobre las calles cercanas. En Pereira también se verificó el derrumbe de un edificio de cuatro pisos.

Los daños alcanzaron además al sistema aéreo colombiano. La Aeronáutica Civil informó afectaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura. Las operaciones fueron suspendidas preventivamente mientras especialistas realizan inspecciones para determinar las condiciones estructurales de las instalaciones.
La magnitud del fenómeno hizo que el movimiento fuera percibido mucho más allá de la región del epicentro. En Bogotá numerosos habitantes evacuaron edificios, mientras el terremoto también fue sentido fuera de Colombia. En Panamá se desalojaron algunas construcciones y la operación del metro fue interrumpida momentáneamente. En Ecuador, el movimiento se percibió en Tulcán, Ibarra y Quito, aunque allí no se informaron víctimas ni daños de consideración.
Pese a que el epicentro se ubicó en el oeste colombiano, no se emitió una alerta de tsunami. El sistema estadounidense de advertencia de tsunamis indicó que no existía amenaza asociada al terremoto.

Después del movimiento principal comenzaron a registrarse réplicas. El Servicio Geológico Colombiano informó sobre una sucesión de movimientos de menor magnitud en las zonas de San José del Palmar y Sipí, en Chocó, por lo que las autoridades mantienen especial atención ante la posibilidad de nuevos temblores y sobre estructuras que quedaron debilitadas por el terremoto principal.
La emergencia movilizó rápidamente al Gobierno colombiano. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres activó su Sala de Crisis Nacional y se dispuso el trabajo coordinado con gobernadores y alcaldes de los territorios afectados. En una primera evaluación oficial se habían detectado posibles daños en nueve municipios de Chocó, ocho de Caldas, dos de Valle del Cauca, dos de Risaralda y distintos municipios de Quindío.
Ante la dimensión de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella anunció la emergencia nacional para facilitar la movilización de recursos hacia las regiones golpeadas. El mandatario señaló que la prioridad absoluta es encontrar y rescatar a quienes permanecen atrapados debajo de estructuras derrumbadas y anticipó su traslado hacia las zonas más afectadas.