jueves 23 de julio de 2026 - Edición Nº3594

Nacionales | 23 Jul

EL PAPA EN ARGENTINA

El Vaticano prepara la visita del papa León XIV a la Argentina: ya hay fecha para su llegada y un cronograma de actividades

La llegada del papa León XIV a la Argentina está cada vez más cerca y el Vaticano ya trabaja sobre el cronograma de una visita que promete convertirse en uno de los acontecimientos más importantes del año. Aunque el anuncio oficial aún no fue realizado, el último borrador de la gira contempla el arribo del Pontífice el 8 de noviembre y una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

La visita del papa León XIV a la Argentina está cada vez más cerca y, aunque la confirmación oficial todavía no llegó, en el Vaticano ya trabajan sobre un cronograma que perfila lo que será uno de los acontecimientos más trascendentes para la Iglesia Católica y para el país en los últimos años. Según el último borrador de la organización del viaje, el pontífice arribaría a Buenos Aires el domingo 8 de noviembre por la tarde y comenzaría su agenda oficial al día siguiente con una reunión en la Casa Rosada junto al presidente Javier Milei.

De acuerdo con el esquema que manejan fuentes de la Santa Sede, León XIV ingresaría a la sede del Gobierno nacional alrededor de las 8.30 del lunes 9 de noviembre para mantener el primer encuentro institucional de su visita con el jefe de Estado argentino. Si bien esa actividad aparece como la opción principal dentro del itinerario, también existe una alternativa, aunque considerada poco probable, que contempla una audiencia con Milei apenas el avión papal aterrice en el país.

El anuncio oficial del viaje sería realizado por el Vaticano antes de la primera semana de agosto. La comunicación estaba prevista para los próximos días, pero uno de los tres países que integran la gira solicitó una breve prórroga por cuestiones logísticas. En la Santa Sede aseguran que la confirmación es inminente y que el comunicado comenzará con la tradicional fórmula: "Aceptando la invitación de los respectivos jefes de Estado y de las autoridades eclesiásticas, el Santo Padre León XIV...".

La gira sudamericana comenzará en Uruguay, donde el Papa permanecerá un día y medio, continuará en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre y finalizará en Perú, donde desarrollará la parte más extensa del recorrido hasta el 17 de ese mes.

Aunque el programa definitivo todavía se encuentra en elaboración, ya existe una base sobre la que trabajan las autoridades vaticanas y argentinas. Entre las actividades prácticamente confirmadas aparecen una misa multitudinaria en el santuario de Luján, una visita a Córdoba y al menos seis compromisos entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. También se analizan encuentros con representantes de la cultura, el deporte, los movimientos populares, el mundo académico, trabajadores, referentes de la sociedad civil y dirigentes de distintos credos.

El Teatro Colón y la sede de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero, figuran entre los lugares mejor posicionados para albergar algunas de esas reuniones, mientras que también está previsto un encuentro con los obispos argentinos, considerado uno de los momentos centrales de la visita pastoral.

Desde el Vaticano remarcan que el viaje no estará centrado únicamente en Buenos Aires. Durante la primera misión organizativa que recorrió el país hace pocas semanas, los enviados de la Santa Sede transmitieron un mensaje claro a las autoridades nacionales, provinciales y eclesiásticas: León XIV llegará para visitar la Argentina en su conjunto y el carácter federal deberá reflejarse en cada una de las actividades previstas.

Los representantes vaticanos también solicitaron una fuerte coordinación entre todos los niveles del Estado y la Iglesia local para garantizar el desarrollo de la visita. Incluso recomendaron la conformación de comisiones específicas de trabajo, un esquema que ya comenzó a implementar la Conferencia Episcopal Argentina para avanzar en la organización.

En ese contexto, la llegada al país del nuncio apostólico, monseñor Michael Banach, terminó de consolidar la estructura institucional que preparará la visita papal. Una vez que presente sus cartas credenciales ante el presidente Milei, quedará formalmente habilitado para coordinar junto al Gobierno argentino todos los aspectos protocolares y diplomáticos vinculados con la presencia del Pontífice.

Si el cronograma previsto no sufre modificaciones, León XIV aterrizará el domingo 8 de noviembre en el Aeroparque Jorge Newbery procedente de Uruguay. El Vaticano pretende que ese primer día sea exclusivamente de descanso, por lo que el Papa se alojará durante las tres noches de su estadía en la Nunciatura Apostólica, ubicada sobre la avenida Alvear, mientras que el resto de la comitiva oficial se hospedará en un hotel cercano.

La despedida del país está prevista para el miércoles 11 de noviembre por la tarde, luego de celebrar una misa multitudinaria en territorio bonaerense antes de emprender viaje hacia Perú.

La organización también contempla numerosos detalles que comenzarán a definirse apenas se oficialice el viaje. Entre ellos figuran el lema y el logo oficial de la visita, el diseño del operativo de seguridad, los regalos protocolares que intercambiarán el Papa y las autoridades argentinas, la integración de la comitiva de recepción y el programa definitivo que se difundirá a mediados de septiembre.

León XIV viajará desde Roma en un vuelo de Ita Airways acompañado por una delegación cercana a las 60 personas, entre cardenales, colaboradores de la Santa Sede y unos 75 periodistas acreditados de distintos países que cubrirán toda la gira sudamericana.

La visita tendrá además un profundo valor simbólico. Será el primer viaje de León XIV a Sudamérica desde que fue elegido Papa el 8 de mayo de 2025 y también marcará el cumplimiento de un deseo que nunca pudo concretar su antecesor, Francisco, quien jamás logró regresar como Pontífice a su Argentina natal ni visitar Uruguay. En cambio, León XIV llegará a una región con la que mantiene un vínculo muy estrecho, especialmente con Perú, país donde desarrolló durante casi cuatro décadas su labor pastoral como misionero agustino y obispo, además de haber obtenido la ciudadanía peruana en 2015. 

 

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