Por: Redacción Actualidad Jachallera
La final disputada en Nueva Jersey terminó con un duro golpe para la Albiceleste. España se consagró campeona del mundo tras imponerse por 1 a 0 en el tiempo suplementario gracias a un gol de Ferran Torres, en un encuentro que se resolvió recién en los minutos finales luego de una batalla futbolística cargada de tensión. El equipo dirigido por Luis de la Fuente levantó la copa mientras el árbitro esloveno Slavko Vinčić marcaba el final del partido ante un estadio dividido entre la euforia española y el profundo silencio de los argentinos.
Tras el pitazo final, Messi protagonizó otra escena cargada de simbolismo. El capitán permaneció solo sobre el césped durante varios minutos, sentado con la mirada perdida, después de quitarse los botines y las medias. Sin gestos exagerados ni lágrimas visibles, procesó el dolor en silencio, apartado del resto de sus compañeros y contemplando el final de una nueva ilusión mundialista.
Sin embargo, el momento más emotivo todavía estaba por llegar. Durante la ceremonia de premiación, Messi encabezó la fila de los futbolistas argentinos y recibió la medalla de subcampeón de manos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con la serenidad que lo caracteriza, caminó por el escenario sin exteriorizar el golpe que significaba perder una final del mundo.
Pero apenas descendió del podio, todo cambió. Desde las tribunas comenzó a bajar con fuerza el tradicional "¡Messi, Messi!", un reconocimiento que se mantuvo durante toda la entrega de medallas. Fue entonces cuando el capitán ya no pudo sostener la emoción. Las lágrimas aparecieron de inmediato y el diez se derrumbó frente al cariño incondicional de la gente. A pocos metros, Rodrigo De Paul también lloraba, compartiendo el dolor de una derrota que dejó al plantel argentino a las puertas de una nueva consagración.
Mientras España celebraba el título sobre el campo de juego, la hinchada argentina respondió con canciones dedicadas a su capitán, intentando devolverle algo del enorme legado que construyó durante tantos años con la camiseta celeste y blanca. Messi permaneció algunos minutos mirando a los simpatizantes antes de retirarse rumbo al vestuario junto al resto del plantel.
En lo futbolístico, el rosarino volvió a ser la principal referencia ofensiva del seleccionado, aunque no logró desplegar su mejor versión. Argentina sufrió durante gran parte del encuentro y recién después de más de 115 minutos consiguió generar una ocasión realmente clara de gol. La jugada más peligrosa nació de un córner ejecutado en corto por el propio Messi para Giuliano Simeone, una de las pocas acciones que ilusionó con cambiar la historia antes del tanto definitivo de Ferran Torres.