domingo 12 de julio de 2026 - Edición Nº3583

Nacionales | 12 Jul

Carnes no tradicionales

Una provincia impulsará la venta de “carnes salvajes”, buscan que cortes de jabalí y guanaco lleguen a carnicerías y restaurantes

La Patagonia podría convertirse en el escenario de una profunda transformación en el mercado argentino de las proteínas alternativas. Mientras el Gobierno de Río Negro avanza con una reforma legal destinada a habilitar la comercialización de carne de jabalí y guanaco, entre otras especies, en Chubut ya se dio un paso inédito y controvertido: la carne de burro comenzó a comercializarse de manera experimental en carnicerías y restaurantes.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

La iniciativa rionegrina busca modificar las reglas actuales para permitir que carnes que hoy prácticamente no tienen presencia en los circuitos comerciales formales puedan llegar a un público más amplio, siempre bajo los correspondientes controles sanitarios y comerciales. Para avanzar en ese sentido, el Ejecutivo provincial enviará durante agosto a la Legislatura un paquete de proyectos que incluirá modificaciones a la Ley Provincial de Carnes.

El anuncio fue anticipado por el ministro de Desarrollo Económico de Río Negro, Carlos Banacloy, quien explicó que la intención es incorporar nuevas especies a los circuitos comerciales habilitados y generar las condiciones necesarias para desarrollar una cadena productiva formal alrededor de estas proteínas alternativas.

Actualmente, en el caso del jabalí, la actividad económica se encuentra prácticamente restringida a los cazadores y a pequeños circuitos de consumo. La propuesta del Gobierno provincial apunta justamente a superar esa situación y avanzar hacia un modelo que permita que estos productos sean comercializados legalmente en carnicerías, restaurantes y otros establecimientos debidamente habilitados.

“Tenemos que salir del modelo de caza control y escalar para que esas proteínas se comercialicen y lleguen a la población”, sostuvo Banacloy al anunciar la iniciativa, según publicó el diario Río Negro.

La propuesta representa un cambio significativo en la forma de pensar el aprovechamiento de determinadas especies animales en la Patagonia. La intención oficial no se limita solamente a autorizar nuevos productos para el consumo, sino que busca generar una estructura económica capaz de incorporar productores, establecimientos elaboradores y comercios a una actividad que hasta ahora se desarrolla de manera muy limitada.

Para alcanzar ese objetivo, la reforma también contempla una simplificación de los trámites de habilitación para productores y establecimientos elaboradores. La intención es reducir la burocracia y facilitar la incorporación de nuevos actores, aunque manteniendo las exigencias sanitarias establecidas por los municipios, el Gobierno provincial y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

De esta manera, el proyecto intenta encontrar un equilibrio entre la apertura de nuevas posibilidades comerciales y la necesidad de garantizar que los productos destinados al consumo humano cumplan con todos los controles correspondientes.

Uno de los principales protagonistas de esta iniciativa es el jabalí europeo, una especie considerada entre las exóticas invasoras más problemáticas del país. Su expansión provoca pérdidas en la producción agropecuaria, daños en los cultivos y diferentes alteraciones en los ecosistemas naturales.

Frente a esta problemática, desde el Gobierno de Río Negro consideran que fomentar el aprovechamiento comercial de la carne de jabalí podría transformarse en una herramienta complementaria para contribuir al control de su población. La lógica detrás de la propuesta es que la creación de una cadena comercial formal podría dar un nuevo destino a una especie cuya presencia genera importantes consecuencias económicas y ambientales.

Así, una problemática vinculada al avance de una especie invasora podría convertirse también en una oportunidad productiva. La apuesta consiste en pasar de un esquema prácticamente limitado a la caza de control y al consumo reducido hacia otro capaz de incorporar esta proteína al mercado formal, con posibilidades de llegar a carnicerías, restaurantes y otros establecimientos.

El proyecto también contempla la carne de guanaco y busca abrir nuevas oportunidades para establecimientos ubicados en la Línea Sur, una región donde ya existen algunas habilitaciones relacionadas con la faena y el procesamiento de carnes no tradicionales.

La posibilidad de ampliar estos circuitos podría representar una nueva alternativa para productores y emprendimientos de zonas donde las condiciones económicas y geográficas plantean desafíos particulares. En ese contexto, el aprovechamiento formal de carnes alternativas aparece como una posibilidad para diversificar la actividad y generar nuevos eslabones productivos.

Mientras Río Negro se prepara para discutir la incorporación del jabalí y el guanaco al mercado formal, la vecina provincia de Chubut ya puso en marcha una experiencia que despertó controversias en distintos puntos del país.

Allí, el productor rural Julio Cittadini impulsó en la zona de Punta Tombo un emprendimiento dedicado a la producción de carne de burro, una actividad que hasta ahora era prácticamente inexistente en la Argentina. Como parte de una prueba piloto, este tipo de carne comenzó a comercializarse experimentalmente en carnicerías y restaurantes.

La experiencia chubutense abrió así un escenario novedoso dentro del mercado de las proteínas alternativas y colocó nuevamente en discusión los límites y posibilidades de las carnes no tradicionales. Ahora, con Río Negro avanzando hacia una reforma legal para habilitar la comercialización de nuevas especies, la Patagonia comienza a perfilarse como un territorio de experimentación y transformación en esta materia.

El debate recién comienza. Por un lado, aparecen las oportunidades económicas, la posibilidad de diversificar la producción, incorporar nuevos actores y aprovechar especies que actualmente tienen una presencia limitada en los circuitos comerciales. Por otro, el desafío será garantizar controles sanitarios adecuados y establecer mecanismos claros para que toda la cadena funcione dentro de los marcos establecidos por los organismos competentes.

Si el paquete de proyectos anunciado avanza en la Legislatura rionegrina, la carne de jabalí y guanaco podría comenzar a recorrer un camino hasta ahora poco explorado: pasar de circuitos restringidos y actividades limitadas hacia carnicerías, restaurantes y otros establecimientos habilitados.

 

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