Por: Redacción Actualidad Jachallera
Se trata de un proyecto considerado estratégico para el norte sanjuanino, ya que permitirá garantizar la conectividad permanente de Mogna, evitando que los vecinos queden aislados cada vez que las lluvias estivales incrementan el caudal de los cursos de agua y vuelven intransitables los actuales badenes.
La obra fue adjudicada a la empresa Federico Hnos., que ya comenzó con las tareas preliminares correspondientes al montaje de la logística y la instalación del obrador. Según explicó el ministro Perea, estos trabajos permitirán intervenir de manera simultánea en ambos frentes de obra, acelerando los tiempos de ejecución previstos.
La inversión destinada a este proyecto representa uno de los desembolsos más importantes para infraestructura vial en la región. El puente sobre el río Tafí demandará una inversión de 1.653.640.000 pesos, mientras que la estructura prevista sobre el río La Quebrada contará con un presupuesto oficial de 2.046.700.000 pesos.
Ambas obras serán financiadas mediante el Fideicomiso Minero Fase VI Veladero, un mecanismo que permitirá concretar una solución largamente reclamada por los habitantes de Mogna.
Una respuesta definitiva a un problema histórico
Durante años, las crecidas de verano han provocado el corte de los accesos a la localidad, generando complicaciones para la circulación de vecinos y afectando especialmente los servicios esenciales.
Con la construcción de estos puentes se busca eliminar definitivamente esa situación, permitiendo el tránsito durante todo el año y garantizando el ingreso y egreso de ambulancias, colectivos, transporte de mercaderías y demás servicios indispensables para la comunidad.
El cronograma previsto contempla un plazo de ejecución de entre ocho y nueve meses, por lo que se estima que ambas estructuras estarán finalizadas antes de la conclusión del próximo año, asegurando una conectividad permanente para la zona.
La estructura proyectada para atravesar el río Tafí será la de mayor magnitud dentro del proyecto.
Tendrá una longitud aproximada de 50 metros, con una configuración estructural de dos luces y una orientación noroeste-sudeste, diseñada especialmente para adaptarse a las características geomorfológicas del cauce.
Desde el punto de vista técnico, el proyecto contempla una fundación superficial mediante bases, calculadas en función de la capacidad portante del terreno para ofrecer mayor estabilidad y resistencia.
La calzada contará con doble carril de circulación, un ancho de 7 metros y una superficie de rodamiento de ripio con un espesor de 20 centímetros. Además, dispondrá de banquinas de dos metros a cada lado, veredas peatonales y un moderno sistema de defensas hidráulicas destinado a proteger la estructura frente a crecidas extraordinarias.
La segunda intervención se desarrollará sobre el río La Quebrada, también conocido como La Dorada.
En este caso se construirá un puente de 20 metros de longitud, distribuido en tres luces. Aunque sus dimensiones serán menores respecto al puente sobre el río Tafí, demandará una inversión superior debido a las complejidades que presenta el terreno y a las importantes obras de protección hidráulica previstas para ese sector.
Al igual que la estructura principal, contará con una calzada enripiada de 7 metros de ancho y banquinas laterales.
Su construcción permitirá reemplazar el badén existente, que históricamente queda fuera de servicio cuando aumenta el caudal del río, una situación que dificulta el ingreso de ambulancias, colectivos y vehículos encargados del abastecimiento de la localidad.
Además de garantizar la conectividad, el proyecto incorpora una serie de obras complementarias destinadas a mejorar la durabilidad de las estructuras y minimizar el impacto ambiental.
Ambos puentes estarán revestidos con piedra laja y dispondrán de cordones de hormigón que permitirán integrarlos al paisaje característico del norte sanjuanino.
A ello se sumará un completo sistema de protección hidráulica compuesto por muros de piedra, colchonetas y gaviones, elementos especialmente diseñados para resistir la fuerza erosiva que generan las crecientes durante las tormentas estivales.
También se ejecutarán trabajos de encauzamiento de los ríos, sistemas de drenaje para preservar las vías de acceso, señalización vial vertical, iluminación y la colocación de un alambrado perimetral destinado a reforzar las condiciones de seguridad en toda la traza.
Con el inminente inicio de las tareas, Mogna se prepara para dejar atrás uno de los principales obstáculos que históricamente condicionó su desarrollo. La construcción de ambos puentes no solo significará una mejora en materia de infraestructura vial, sino que también representará una solución permanente para cientos de vecinos que, durante años, debieron convivir con el aislamiento cada vez que las lluvias hacían crecer los ríos que rodean la localidad.