Por: Redacción Actualidad Jachallera
Ganó el mejor. El que mejor distribuyó la pelota. El que tuvo las chances más claras. El que mantuvo su estilo de toque y juego asociado hasta los minutos finales para intentar torcer el resultado a su favor. Ese gol de Mikel Merino en el minuto 91 fue un premio para esta España que, lejos de ponerse a tirar centros a la olla como apuestan muchos equipos cuando no pueden entrar de otra forma, fue fiel a su identidad, a su ADN. La tocaron los que ingresaron desde el banco, Fabián Ruiz, Ferran Torres y Mikel Merino, que entró por el medio del área y definió para el letal 1-0 de España sobre la Portugal de Cristiano Ronaldo. Sí, toque si quiere ganar.
En la previa había olor a una feroz batalla táctica. Los dos con el mismo dibujo: el 4-2-3-1. Los dos con el mismo modelo: el juego posicional. Y así fue. Como una auténtica partida de ajedrez, el movimiento de una pieza generaba una respuesta rápida para evitar la progresión. Parejo y peleado. Lo que se dice en estos casos, un partido cerrado de los que se definen por pequeños detalles.
Arrancó España adueñándose de la pelota, como era de esperarse, pero Portugal no se la cedió sino que salió a presionarlo alto en esos primeros 15 minutos. El plan de Roberto Martínez era claro: apostar a los duelos para neutralizar el juego de circulación rival. El doble cinco del PSG, Vitinha-Joao Neves, contra los interiores del Barsa, Pedri-Dani Olmo. Bruno Fernandes para tapar a Rodri. Y los extremos Joao Félix y Pedro Neto retrocediendo por banda ante los avances de los laterales Porro y Cucurella.
Ante ese contexto, la superioridad de España estaba atrás. Los dos centrales ante un Cristiano Ronaldo que no se destaca justamente en la presión. Por eso, tanto Cubarsí como Llorente filtraban pases entrelíneas o conducían para desacomodar la estructura defensiva portuguesa.
Lo de Portugal con el balón, en cambio, era menos elaborado. La idea era el juego más directo para buscar el uno contra uno de Pedro Neto con Cucurella por la derecha y las trepadas de Nuno Mendes por la izquierda. Mención aparte para el lateral del PSG: mientras estuvo en cancha fue la figura. Redujo a Lamine Yamal y fue una de las principales armas ofensivas de su equipo. Hasta pegó un remate en el travesaño tras el desvío en Porro.
Si en los duelos individuales nadie se imponía, l a otra llave para abrir el partido eran las transiciones tras algún robo o pérdida. Y así ocurrió a los siete minutos de juego cuando Rodri recuperó la pelota y tocó para Pedri, quien de primera se la pasó a un Dani Olmo activo que también tocó de primera para dejar solo a Oyarzábal. Esta vez, el goleador no estuvo fino y su zurdazo cruzado entrando al área se fue desviado.
Esa acción rápida, que Portugal no logró defender bien, fue la jugada más peligrosa hasta el minuto 91. Se iban al alargue pero España no se resignó al empate. De la Fuente metió a dos llegadores y dinámicos que pisan seguido el área rival y tienen gol. Merino, en esa jugada definitoria, le dio la razón.
Portugal, que fue más lo que amagó que lo que concretó en este Mundial, se va silbando bajito al igual que Cristiano Ronaldo, en su despedida de las Copas del Mundo. La que sigue en carrera es España. La del invicto de los 34 partidos. La última campeona de la Eurocopa. La del toque como bandera. La del toque si quiere ganar.