Por: Redacción Actualidad Jachallera
La conmemoración de este año se realizó en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”. El acto se desarrolló en paralelo con una reunión internacional sobre los derechos de las personas con discapacidades.
Esa articulación respondió a un cambio demográfico concreto: a medida que envejece la población, crece también el número de personas con discapacidades que llegan a la vejez, así como el de personas mayores que desarrollan discapacidades en etapas posteriores de la vida. Según el texto de la jornada, esa realidad exige una coordinación más estrecha entre las políticas de envejecimiento y discapacidad, sobre todo en protección, cuidados y servicios de apoyo en la comunidad.
En diálogo con Infobae, José Trop, presidente de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Rosario y experto en políticas públicas para la vejez, y la licenciada en Gerontología Graciela Spinelli respondieron sobre maltrato y derechos de las personas mayores.
José Trop es experto en políticas públicas para la vejez con maestría en la Universidad de Malta (Naciones Unidas) y co-creador de la Escuela de Gerontología Municipal de Rosario en 1992.
— Las vulneraciones más frecuentes de los derechos y la dignidad de las personas mayores son la marginación de su rol y su participación activa en la sociedad, que producen los propios familiares, quienes en una gran mayoría desvalorizan sus capacidades y muchos tratan de apoderarse de sus bienes personales. Cuando las personas mayores tienen discapacidades, los mismos familiares no asisten a la salud de los ancianos debidamente, como lo hacen con los niños por ejemplo; el Estado en todos sus poderes hace lo mismo, ignora sus propias leyes como la 27.360, no hay jueces ni secciones judiciales que se ocupen, el Estado ignora el drama social de la soledad que afecta en los adultos mayores, pero también en las personas jóvenes por igual en alrededor del 25% que se siente sola y en Córdoba un estudio reciente llegó al 58% como problema social profundo.
En este país, un 25 a 30% de las personas mayores sufren algún grado de trastorno en la salud mental, sea psicológico o psiquiátrico, que no están atendidos ni valorados ni aceptados, o sea están a la deriva de su hado o sino.
El Estado no se enteró, pues no existe ninguna dependencia estatal que se ocupe del problema, los trastornos de la salud mental y oral-bucal están ignorados por familiares, obras sociales y los ministerios de Salud, nueve de cada 10 mayores sufren alguna afección, el 40% son desdentados (edentulismo total), el 40% de toda la población argentina no visita periódicamente al odontólogo; los ancianos en instituciones no tienen visitas periódicas en oftalmología, urología, ginecología, ORL para controles, para evitar las molestias de las visitas y sus tratamientos.
La atención sanitaria sobre todo en el INSSJP-PAMI, pionera como obra social, destinada a las personas mayores, y también a los soldados de Malvinas, actualmente se está desintegrando en toda su estructura; y desvaloriza atrozmente las prestaciones profesionales y sanitarias, como también sociales, que son indispensables para que las personas mayores tengan una vida digna, sobre todo, extensísima, proporción de ancianos pobres.
Ni que hablar de los haberes jubilatorios que son bajos. Las políticas de los seguros de vida o de viaje, donde hay una gran discriminación, porque se les cobra cuatro a cinco veces más que las personas adultas jóvenes y aun asegurándolas por menores coberturas. Los bancos a las personas mayores no le dan más crédito, para nada. Los medicamentos aumentaron. El costo de los alimentos se elevó en relación a sus bajos ingresos. Los sistemas prepagos echan al igual que muchas obras sociales a los mayores de sus estructuras, y si algunos quisieran afiliarse le solicitan que deben pagar cuotas tres a cuatro veces por encima de los adultos, aun que hayan sido toda la vida clientes de esos sistemas prepagos.
En Argentina no existe ninguna política de prevención. Más vale se ignore totalmente esa condición y absolutamente nada sobre promoción de la salud. No hay planes nacionales de actividad física para las personas mayores, no hay plan de educación digital para todos los ancianos que necesitan con urgencia adquirir conocimientos de informática para poder manejarse en el mundo actual. No hay representantes de personas mayores en ningún cupo del poder legislativo, nacional, ni las provincias, ni los municipios.
—A los adultos mayores se le debe garantizar la accesibilidad urbana y vial para que puedan transitar, desplazarse y moverse con libertad dignamente para las personas auto válidas como las discapacitadas. Solamente en ciudades puntuales como la Ciudad de Buenos Aires, muy poco, Rosario, Córdoba y Mendoza, no garantizan la accesibilidad para que las personas se movilicen. Tampoco en todos los lugares existen buses adecuados y paradas con asientos adecuadas.
Debe mejorarse la visualización de los nombres de las calles y la numeración de los edificios en letras y números grandes para que sean fácilmente reconocibles. En cuanto a la salud debe de detenerse este plan actual sistemático de la disolución del PAMI, por el contrario, hay que volver a los puntos anteriores y tratar de crecer todos los servicios, las prestaciones, la valoración del médico de cabecera, que lo han denigrado últimamente y les disminuyeron drásticamente los ingresos por honorarios, con lo cual se han renunciado muchísimos y grandes poblaciones. Quedaron sin médicos de cabecera. Los Policlínicos de Rosario que están corriendo riesgo de cerrarse que eran modelos de Prestaciones, con la formación académica de los futuros geriatras. Volver a realizar Turismo Social para inmensa cantidad de jubilados, pobres muchos de los cuales nunca visitaron una playa del mar para hacer gráfico.
Las medicaciones esenciales deben ser totalmente gratuitas para todos los jubilados y debe haber proyectos serios preventivos como la actividad física, lugares donde poder bailar, que no los hay prácticamente, lugar para ser Turismo con control médico, asistencia de cuidadores para las personas discapacitadas y brindar en eso, actividad física y recreación social. El buen trato es indispensable, y se debe castigar a los que maltratan a las personas mayores. Sea desde el punto de vista psicológico, emocional, económico, financiero, jurídico, y el negarle, los controles médicos que toda persona debe recibir toda la vida, principalmente, respetar sus deseos. No imponerle nada a ningún viejo, si un mayor no quiere internarse en una institución geriátrica que ahora se denomina institución de larga estadía, no tienen por qué internarlo, si desea seguir hasta sus últimos días en su hogar, hay que respetarlo, si desea salir con otra pareja, los hijos no pueden de ninguna manera obstaculizarlo o presionarlo para que no lo haga, si no desea respetar una dieta prescripta por un médico, se debe priorizar su voluntad, no se debe tratar a las personas mayores como abuelos, con diminutivo, ni viejito, mi abuelito, ni papá ni tío.