Por: INFOBAE
La historia de Justina Lo Cane —fallecida a los 12 años mientras aguardaba un trasplante de corazón— se convirtió en el símbolo de la Ley 27.447, sancionada en 2018. En virtud de este marco legal, todas las personas mayores de edad en Argentina son consideradas donantes presuntos, salvo que hayan expresado su negativa. Para niñas, niños y adolescentes, la determinación recae únicamente en sus familias.
Vera Milovic, directora del Instituto de Trasplante del Hospital Alemán, sostiene: “La donación de órganos no es un acto inhumano, al contrario, expresa la mayor humanidad, tener la capacidad en momentos de gran dolor ante la pérdida imprevista, de pensar en el otro, un desconocido que sufre”. Aclara que la concientización es crucial tanto para combatir el miedo como para superar mitos frecuentes, como el falso vínculo entre donación y comercio de órganos.
“9667 personas están inscriptas al día de hoy en lista de espera para recibir un trasplante: de riñón, hepático, cardiaco, pulmón, intestino, trasplantes combinados y trasplantes de tejidos como córnea. Hombres, mujeres y niños que llevan una vida limitada porque una parte de sus cuerpos no funciona bien, y en muchísimos casos afecta su esperanza de vida”, añade Milovic.
Y recuerda otro dato clave: “En 2025 hubo un número récord de donantes: 2.096 cadavéricos y 253 donantes vivos que donaron órganos, por ejemplo un riñón a un familiar. Además, 144 donantes voluntarios donaron médula ósea para pacientes argentinos o de otra nacionalidad, desconocidos que podían curarse con sus células”.
La toma de conciencia, potenciada por campañas públicas y relatos que circulan en los medios, ayuda a desterrar mitos y miedos en torno a la donación. Abundan historias de pacientes que atravesaron años de tratamientos como diálisis o múltiples internaciones y que, tras recibir un órgano, recuperaron una vida plena junto a sus familias.
Respecto a la donación de médula ósea, Milovic explica: “Cuantos más donantes estén registrados, mejores posibilidades tendrán los pacientes de encontrar un donante adecuado”. Relata además: “Hoy, muchas personas trasplantadas hace 10, 20, 25, 30 años nos muestran que se recupera una vida normal; estudios, profesiones, parejas, familias”.