Por: Redacción Actualidad Jachallera
Luego de casi 26 años de trabajo en ANSES, William Garay cerró este viernes una etapa profundamente significativa de su vida laboral para iniciar un nuevo camino personal y profesional. A sus 57 años, decidió acogerse al sistema de retiros voluntarios y mirar hacia adelante con nuevos proyectos, sueños y desafíos que lo entusiasman tanto como aquel primer día en el organismo, allá por el año 2000.
En sus últimas horas dentro de la institución, la emoción fue inevitable. Entre recuerdos, anécdotas y palabras de agradecimiento, Garay repasó gran parte de su historia dentro de ANSES, una etapa marcada por el contacto permanente con la gente y por innumerables experiencias que, según expresó, lo transformaron humana y profesionalmente.
Conmovido, recordó sus comienzos hace más de dos décadas, cuando inició su recorrido laboral con expectativas, responsabilidad y el compromiso de brindar respuestas a quienes se acercaban diariamente al organismo. A lo largo de los años compartió momentos con compañeros que, según dijo, dejaron huellas imborrables en su vida.
En ese contexto, tuvo palabras de agradecimiento para quienes actualmente forman parte de ANSES y también para aquellos compañeros que ya no están o que compartieron distintas etapas de trabajo junto a él. Destacó el compañerismo, el aprendizaje y el acompañamiento mutuo que atravesó durante tantos años de servicio.
Pero uno de los momentos más emotivos de su despedida llegó al hablar de su familia. Allí la voz se quebró inevitablemente. Garay recordó el apoyo permanente de sus seres queridos, fundamentales —según expresó— para poder cumplir diariamente con sus responsabilidades laborales. Reconoció que detrás de cada jornada de trabajo hubo sacrificios, comprensión y acompañamiento incondicional.
También rememoró con cariño algunos de los gestos más sencillos pero significativos que recibió durante todos estos años por parte de la comunidad. Contó que, en señal de agradecimiento, muchas personas le obsequiaron productos caseros como huevos, chivos, lechones, gallinas, dulces, salsa y bollitos. Pequeños presentes que, más allá de lo material, representaban para él una enorme muestra de afecto y reconocimiento.
Entre tantos recuerdos, aseguró que uno de los períodos que más lo marcó fue la pandemia. Aquella etapa, atravesada por la incertidumbre y la necesidad de dar respuestas en un contexto complejo, quedó grabada profundamente en su memoria por la intensidad del trabajo y el compromiso que debieron asumir.
Lejos de pensar en el retiro como un final, William Garay lo vive como el comienzo de una nueva oportunidad. Tras haber recibido en febrero su título en Barcelona, ahora planea desarrollarse como Coach Ontológico con máster en Bioneuroemoción, una disciplina hacia la que decidió orientar esta nueva etapa de vida.
Con esperanza y entusiasmo, encara este nuevo camino personal, convencido de que todavía quedan muchos desafíos por delante. Antes de cerrar definitivamente la puerta de ANSES, dejó un último mensaje de gratitud: agradeció a Dios, a su familia y a todas las personas que formaron parte de estos casi 26 años de historia laboral y humana.