Por: Redacción Actualidad Jachallera
La noticia fue confirmada a través de un flyer difundido por la propia parroquia de Villa Mercedes y marca un momento profundamente sensible para toda la comunidad religiosa y social de la zona norte de Jáchal. El operativo representará mucho más que una mudanza: será el inicio concreto de la despedida de un templo cargado de historia, recuerdos y fe para generaciones enteras de vecinos.
La decisión de avanzar hacia la demolición del edificio se tomó luego de múltiples informes técnicos elaborados por diferentes organismos y entidades especializadas. Entre ellos, un estudio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de San Juan, otro del Ministerio de Infraestructura de San Juan, un informe del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) y otro confeccionado por la Secretaría de Infraestructura de la Municipalidad de Jáchal. Todos coincidieron en un mismo diagnóstico: los daños estructurales que presenta el edificio son irreversibles tanto en sus cimientos como en la estructura general.
Frente a ese panorama, desde el Arzobispado de San Juan y junto a la comunidad que participó en diversas reuniones, se tomó la determinación de avanzar con la demolición del templo para posteriormente comenzar a proyectar la construcción de una nueva iglesia en el mismo lugar, además de analizar cómo se obtendrán los recursos necesarios para concretar la futura obra.
En las últimas horas, el sacerdote Gustavo Vaca habló públicamente sobre el proceso que atraviesa la parroquia y confirmó que comienzan los trabajos previos para el desalojo total del edificio. “Sí, hace unos días nos dispusimos, junto con el grupo de matrimonios cursillistas, el Consejo de Asuntos Económicos de la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, al desalojo total del templo”, expresó el sacerdote.
Además, explicó que existe un trabajo conjunto con el municipio para poder avanzar rápidamente con el operativo logístico que implicará retirar todos los elementos del interior del edificio. “Justamente mañana tenemos una reunión con el Intendente también para que, bueno, sea una colaboración mutua, un trabajo mancomunado con la Municipalidad y las maquinarias y los camiones, sobre todo, para poder desocuparlo completamente”, indicó.
Vaca recordó además que desde hace más de un año vienen desarrollándose las gestiones administrativas necesarias para llegar a esta instancia. Según detalló, finalmente el Arzobispado firmó el mes pasado un acta de colaboración mutua con el Ministerio de Infraestructura de San Juan y con el gobernador Marcelo Orrego para avanzar definitivamente con la demolición.
“Ese proceso, si Dios quiere, va a ser pronto porque ya estarían todos los mecanismos administrativos, al menos aceitados para que eso suceda”, sostuvo.
El sacerdote también comentó que desde el Ministerio de Infraestructura le comunicaron que la próxima semana podrían arribar funcionarios provinciales junto al director de Obras Menores para avanzar en la planificación definitiva de la demolición y la coordinación con la empresa encargada de ejecutar los trabajos. “Hasta ahora lo desconozco qué empresa será, pero ya está”, señaló.
Uno de los aspectos más emotivos del proceso tendrá lugar justamente el sábado 30 de mayo, cuando se concrete el traslado de todos los objetos que permanecen dentro del templo. Según explicó el sacerdote, las pertenencias serán resguardadas principalmente en las capillas Nuestra Señora de Andacollo de Tamberías y San Isidro Labrador, ambas con espacio suficiente para albergar los elementos históricos y religiosos.
“Nosotros tenemos dos espacios grandes en las capillas. Ustedes conocen la iglesia de Tamberías, Nuestra Señora de Andacollo y también la iglesia de San Isidro Labrador, que son dos templos de una magnitud importante y que tienen también salones anexos”, explicó.
El sacerdote hizo especial hincapié en el enorme valor histórico y sentimental de los objetos que deberán ser preservados. “La comunidad de Villa Mercedes, como sede madre, tiene muchísima capacidad instalada en mobiliario, en reliquias, en antigüedades. Entonces, hay que resguardarlas muy bien, inventariarlas, por supuesto”, manifestó.
Además, adelantó que los medios de comunicación serán invitados a registrar ese momento histórico. “A ustedes los vamos a invitar ese sábado 30, que es cuando va a ser toda la movilización y el traslado de las cosas, sobre todo para que queden registros fotográficos. Es un templo que no vamos a volver a ver nunca más”, expresó con visible carga emocional.
En ese sentido, consideró fundamental generar un archivo visual y documental que permita conservar parte de la memoria colectiva de Villa Mercedes. “Creo que merece la pena un gran archivo histórico, fotográfico, videos y sobre todo el resguardo, porque es la historia sensible de nuestra fe, la fe de toda una comunidad”, agregó.
Respecto al inicio concreto de la demolición, Gustavo Vaca sostuvo que, desde su visión, uno de los momentos más adecuados podría ser durante las vacaciones de invierno, principalmente por cuestiones de seguridad y organización vial. “Yo sinceramente, si me preguntara el Gobierno cuándo me parece la fecha más prudente, serían las vacaciones de invierno, sin duda, por el tema de la escuela, que ya no habría movilización de niños, sería más fácil el corte de las calles, porque encima estamos hablando de una arteria única en Villa Mercedes”, concluyó.