Por: Redacción Actualidad Jachallera
En una vivienda ubicada en el Lote Hogar de Tamberías, detrás de una historia de sacrificio, dolor y una enorme fortaleza personal, vive Marcos Antonio Córdoba, conocido cariñosamente por todos en Jáchal como “Marquito”, un hombre de 40 años que todos los días enfrenta enormes desafíos, pero que no pierde la esperanza de cumplir uno de sus mayores sueños: terminar de construir su casa y contar con un baño adaptado que le permita tener mayor autonomía.
Durante una visita a su hogar en este caso a un par de cuadras de la casa de su mamá, Marcos abrió las puertas de su realidad y relató el largo camino que viene recorriendo para intentar mejorar su calidad de vida. Desde su nacimiento sufre una discapacidad motriz y, lamentablemente, tiene paralizado su cuerpo desde la cadera hacia abajo, por lo que no posee movilidad en sus piernas.
A pesar de esa difícil condición, Marquitos nunca bajó los brazos. Se moviliza diariamente en su silla de ruedas y también utiliza una bicicleta adaptada, herramientas que le permiten mantenerse activo y continuar desarrollando su vida cotidiana con esfuerzo y determinación.
Actualmente vive junto a su mamá, doña Florencia Aballay de Córdoba, quien lo acompaña día a día en cada una de sus batallas.

Quienes lo conocen aseguran que Marcos es una persona activa permanentemente, con una enorme voluntad para salir adelante. Su fe también ocupa un lugar central en su vida. Es profundamente devoto de Nuestra Señora de Andacollo de Tamberías y cada año participa activamente en los grupos pastorales que organizan distintas actividades en honor a la Virgen.
Sin embargo, detrás de esa fortaleza espiritual y emocional existe una necesidad urgente que hoy lo mantiene preocupado: terminar la construcción de su vivienda.
Marcos contó que hace algunos años logró comprar su lote pagando cuotas mensuales con mucho sacrificio. Más tarde, y gracias a préstamos de ANSES, comenzó a adquirir materiales de construcción para avanzar con el sueño de la casa propia.
Con esos materiales y mucho esfuerzo familiar, un primo inició la edificación de la vivienda junto al acompañamiento constante del padre de Marcos, quien fue una pieza fundamental durante ese proceso.
Pero una vez más, la vida golpeó duramente a Marquitos. Hace más de un año falleció su padre y desde entonces la obra quedó prácticamente paralizada, ya que hoy no cuenta con los recursos necesarios para continuar.

Actualmente necesita con urgencia membranas para proteger el techo de la vivienda, ya que una parte está construida con madera machimbre y otra con caña. Cada vez que llueve, el agua se filtra y existe el riesgo de que toda la estructura pueda deteriorarse aún más.
Además, debe construir un pozo negro, realizar contrapisos y completar sectores fundamentales de la vivienda. Uno de los puntos más importantes para Marcos es poder contar con un baño adaptado a sus necesidades motrices, algo clave para que pueda desenvolverse con mayor independencia dentro de su propio hogar.
También necesita puertas, ventanas y la mano de obra necesaria para avanzar con los trabajos pendientes. A pesar de todas las dificultades que le ha tocado atravesar, Marcos mantiene intacta su esperanza.
Con humildad, pero también con la ilusión de poder concretar aquello por lo que tanto luchó, Marquitos hizo público su pedido de ayuda al gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, con la esperanza de recibir una respuesta que le permita finalizar su vivienda.
Mientras tanto, en Tamberías, Marcos sigue demostrando que la discapacidad nunca fue un límite para sus ganas de vivir, de participar en su comunidad y de seguir soñando con un futuro mejor dentro de la casa que tanto esfuerzo le costó levantar.