sábado 18 de abril de 2026 - Edición Nº3498

Locales | 17 Apr

Homenaje con historia

Ex integrantes de comisiones del Club Niquivil le rindieron homenaje a don Alfredo Gallo Fonzalida y a don Tomas Tejada

En el marco de un nuevo aniversario del Club Sportivo de Niquivil, realizaron un emotivo homenaje a dos figuras profundamente ligadas a su historia: el ex jugador Alfredo Gallo Fonzalida, recordado por su talento y compromiso dentro de la cancha, y el histórico simpatizante Tomás Tejada, quien durante décadas acompañó al equipo sin faltar a un solo partido.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

La iniciativa surgió de ex integrantes de comisiones directivas del club y vecinos, quienes impulsaron este reconocimiento para poner en valor a quienes dejaron una huella imborrable en la vida deportiva y social de Niquivil. En el caso de don Alfredo Gallo Fonzalida, el homenaje tuvo un carácter especial: debido a cuestiones de salud que le impiden movilizarse con facilidad, la entrega de la camiseta número 9 —símbolo de su legado dentro de la cancha— se realizó en su domicilio particular.

Alfredo Tapia, ex presidente de la institución, fue una de las voces que acompañó este momento y recordó con emoción la figura de Gallo Fonzalida. Según relató a la prensa, durante la semana el homenajeado trabajaba “de sol a sol” en una chacra de la zona de El Fuerte, afrontando largas jornadas laborales. Sin embargo, ese esfuerzo no era impedimento para que los domingos, en la cancha de Niquivil, desplegara todo su talento.

“Más allá del cansancio, siempre aparecía con su mejor fútbol. Tenía una magia que llenaba la cancha y que va a quedar para siempre en el recuerdo de quienes lo vimos jugar”, evocó Tapia, reflejando el sentimiento compartido por generaciones de hinchas y compañeros.

El reconocimiento no fue solo para quienes brillaron dentro del campo de juego. Sino que también destacaron a don Tomás Tejada, considerado el mejor simpatizante de la institución. Durante décadas, su presencia fue una constante en cada partido, acompañando al equipo sin importar las circunstancias, convirtiéndose en un símbolo del amor incondicional por los colores de Niquivil.

El homenaje, sencillo pero profundamente significativo, pone en primer plano los valores que sostienen la identidad de los clubes del pueblo: el esfuerzo, la pasión, la pertenencia y el compromiso desinteresado.

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