jueves 16 de abril de 2026 - Edición Nº3496

Locales | 16 Apr

Historias que inspiran

Víctor Cabanay el ingeniero aeroespacial que trabaja en Francia y vuelve a su tierra para reencontrarse con sus raíces

El ingeniero aeroespacial jachallero Víctor Cabanay atraviesa un presente profesional destacado en París, donde integra un equipo de investigación dedicado al estudio del clima y los océanos mediante el análisis de datos satelitales. De visita en Jáchal, comparte su experiencia, reflexiona sobre el valor de crecer en el exterior sin perder las raíces y proyecta nuevos desafíos, mientras analiza continuar su formación académica ahora en el campo científico.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

El talento jachallero vuelve a hacerse notar, esta vez de la mano de Víctor Cabanay, un joven ingeniero aeroespacial que actualmente reside en París, Francia, donde desarrolla su carrera profesional en el ámbito de la investigación científica vinculada al clima y al ambiente. Por estos días, se encuentra en su tierra natal, Jáchal, disfrutando de un merecido reencuentro con familiares, amigos y seres queridos, en una pausa dentro de una exigente trayectoria internacional.

“Estoy radicado en Francia, en París. Estoy trabajando, gracias a Dios, y planeo por el momento seguir ahí un par de años más y luego veremos”, expresó Cabanay, dejando entrever que su camino aún continúa en constante evolución.

Su formación académica es fruto de años de esfuerzo tanto en Argentina como en el exterior. Víctor se graduó como ingeniero en Argentina, en Córdoba, hace aproximadamente cinco años, y posteriormente completó sus estudios en Francia, donde hace tres años obtuvo un nuevo título enfocado en el área aeroespacial. “En Argentina estudié ingeniería aeronáutica, y en Francia ingeniería aeroespacial, más dedicada al espacio: satélites, cohetes, observación de la Tierra e imágenes satelitales”, explicó.

Actualmente, forma parte de un instituto de investigación en Francia dedicado a la ciencia del clima y del ambiente, que depende de la Comisión Atómica Francesa y del Centro Nacional de Investigaciones, un organismo comparable al CONICET argentino. Allí, se desempeña como ingeniero investigador dentro de un equipo que estudia los océanos.

“Yo me especialicé en imágenes por satélite, en observación de la Tierra. Trabajo con datos que llegan de esos sistemas y tratamos de predecir el CO2 que hay en el mar, en el contexto del calentamiento global. Buscamos medir y tener datos lo más exactos posibles”, detalló. Su labor, aunque inserta en un equipo, aporta una mirada técnica clave para comprender fenómenos ambientales de escala global.

A pesar de su presente en el exterior, Cabanay no olvida sus comienzos ni el camino recorrido. Recordó que su interés por la aeronáutica nació desde joven y que, con el tiempo, fue ampliando su mirada hacia el campo espacial. “Me di cuenta que había becas y oportunidades para estudiar afuera. Me puse en campaña: había que aprender francés, tener buenas notas y buscar información, que en ese momento no era tan accesible como ahora”, relató.

Ese esfuerzo inicial tuvo su recompensa. Una beca le permitió dar los primeros pasos en Francia, aunque luego debió complementar con trabajo para sostener sus estudios. “Me dieron un empujoncito, una ayuda económica para algunos meses, pero después empecé a trabajar allá porque la situación económica no era buena, ni en el país ni en el mundo”, recordó.

Hoy, con una experiencia de un año y medio en su actual puesto, describe una rutina exigente pero enriquecedora. “Se trabaja de corrido, de 9 de la mañana a 4 o 5 de la tarde. Almorzamos en el mismo lugar, tenemos reuniones de equipo para ver cómo avanzamos, y después sigo estudiando o hago actividad física, que me gusta mucho”, contó.

Más allá de los logros profesionales, Víctor pone el acento en el crecimiento personal que implica vivir en otro país. “Es un logro personal. Uno empieza a ver la vida de otra manera, a valorar las cosas pequeñas. A veces no se da cuenta de que está en un lugar importante, pero lo tomo con naturalidad”, reflexionó, al tiempo que se mostró dispuesto a orientar a quienes deseen seguir un camino similar.

Consultado sobre la posibilidad de llegar a la NASA, no descartó ese objetivo, aunque fue realista: “Sí, me gustaría, pero es mucha la formación que se requiere y hay muchos factores que tienen que darse”.

Mientras tanto, analiza continuar su formación académica con un doctorado, aunque también reconoce el desgaste de muchos años dedicados al estudio. “Estoy viendo si seguir con algo más científico, salir un poco de la ingeniería. Pero también ya llevo como 10 años estudiando y quiero vivir un poco de otra manera”, confesó.

En medio de ese presente intenso, el regreso a Jáchal representa un respiro necesario y un reencuentro con sus afectos. “Me gustaría venir todos los años, pero muchas veces por las responsabilidades laborales no se puede”, lamentó.

La historia de Víctor Cabanay es, sin dudas, un ejemplo de perseverancia, formación y proyección internacional, pero también de raíces firmes. Un jachallero que, desde Francia, aporta su conocimiento al mundo sin perder de vista el lugar que lo vio crecer.

Más Noticias