Por: Redacción Actualidad Jachallera
La Academia de Formación e Investigación Penitenciaria desarrolla una capacitación intensiva en técnicas de infantería dirigida a más de 150 efectivos, quienes durante dos semanas participan de un proceso formativo enfocado en mejorar sus capacidades operativas y su desempeño diario dentro de los establecimientos penitenciarios.
La actividad, que se extiende por 14 días, está a cargo de instructores especializados pertenecientes al Grupo de Operaciones Tácticas, quienes transmiten conocimientos técnicos y prácticos con el objetivo de optimizar la respuesta del personal ante situaciones de alta complejidad. Este tipo de entrenamientos se posiciona como un eje central dentro de la política de seguridad provincial, que prioriza la formación continua como herramienta clave para elevar el nivel profesional de las fuerzas.

A lo largo de la capacitación, los agentes incorporan herramientas fundamentales que les permiten actuar con mayor orden, coordinación y eficacia en contextos de exigencia. El enfoque práctico de los contenidos favorece la adquisición de habilidades tácticas específicas para el control interno, la realización de requisas y la adecuada gestión de incidentes, aspectos esenciales en la rutina diaria del servicio penitenciario.
Uno de los puntos más destacados de este proceso formativo es la reducción de la improvisación en situaciones críticas, lo que contribuye a minimizar riesgos tanto para el personal como para las personas privadas de la libertad. En este sentido, la preparación técnica no solo fortalece la seguridad interna, sino que también promueve intervenciones más previsibles, organizadas y seguras.

Además, la capacitación hace hincapié en valores fundamentales como el trabajo en equipo, la disciplina y la toma de decisiones bajo presión. Estas competencias resultan determinantes en escenarios operativos donde la rapidez y la precisión pueden marcar la diferencia.
Cabe remarcar que toda la formación se desarrolla bajo el principio del uso racional de la fuerza y el respeto irrestricto por los derechos humanos. En este marco, el entrenamiento apunta a garantizar intervenciones responsables, equilibradas y ajustadas a los protocolos vigentes dentro de los establecimientos penitenciarios.