sábado 11 de julio de 2020 - Edición Nº1391
Actualidad Jachallera » Opinión » 1 ago 2019

día de la pachamama

Volver a la ruda

¿Ya tomaste tu té?, ¿pensaste por qué? Entonces podemos hacerlo juntos. Y que mueran todos los bichos que nos desean. Imperdible columna semanal de Marcelo Castro Fonzalida


Por:
Marcelo Castro Fonzalida

Antes de cada primero de agosto salía como niño bien mandado a fisgonear cualquier jardín de mi barrio. No había vecina que se salvara de mis investigaciones, el objetivo era uno solo, cumplir la misión asignada por mi madre: encontrar ruda  para el té del uno de Agosto.

Kilómetros y kilómetros de caminata para hallar unos ramilletes de ruda. El barrio siempre fue un lugar florido, de pasiones por las plantas, con muchos colores y árboles de mora. Era como andar en un pequeño oasis, gratis y a la mano. Por eso no era difícil toparse con la planta.

Pero no era cualquier ruda, debía ser hembra. Según las viejitas chamanas, la ruda hembra es la que tiene la hoja pequeña y despide ese olor a ruda. En pocas palabras, la poderosa.

Con el poder de purificarnos y salvarnos del agosto rancio, debíamos tomar un té en ayunas, a tragos y rezando. O pidiéndole al universo mucha luz para la familia, amigos y amores por venir. Por eso salíamos a buscar la ruda hembra. Para purificar los odios petrificados en nuestro ser y darle rienda suelta a la bondad de las vueltas de la vida.

Siempre sabias las mujeres jachalleras. Contando historias sobre la ruda, el té, los buenos augurios, los placeres de beber de la taza bien caliente; la ruda es infaltable, como el sol y el agua pura.

Y eran tan sabias que hasta ahora creemos sus historias, que no es poco. Creer en estos tiempos es casi un imposible logrado. Y la planta se convirtió en un rito. En una costumbre tan ancestral como la madre tierra.

Pues sin darnos cuenta en Jáchal cada primero de Agosto comenzamos a peregrinar junto al sol la vuelta en busca del calor. Un calor que dice mucho, abriga y tranquiliza los corazones helados.

¿Qué sería Jáchal sin la ruda? Un pueblo más.

La ruda purifica, enciende, sana, despierta ideas, clama por amores que están por llegar. La ruda es más que una planta de defensa, es la energía de la Pachamama. Al final siempre volvemos a la ruda, cada día uno.

En cada odio, la ruda defiende. En cada sombra, la ruda florece. En cada desvelo, la ruda duerme. En cada hechicería, la ruda protege. En cada contaminación, la ruda lucha. En cada beso, la ruda festeja. En cada sol jachallero, la ruda verdea.

Hay días significativos para la vida de los pueblos, este es uno. Porque la esencia misma de todos en espacio y tiempo se resume a una planta, a una taza con humo, a la imaginación de aferrarse de lo que no vemos pero lo hacemos real. Ni el olor, ni la cantidad hacen de nosotros los seres que seremos. Pero a la ruda se vuelve como al agua del cielo.

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