Por: Redacción Actualidad Jachallera
El procedimiento se originó mientras los gendarmes realizaban tareas de control en la región, una actividad habitual durante la temporada de veranadas, período en el que crianceros provenientes de Chile cruzan la cordillera con sus animales para aprovechar las pasturas naturales del lado argentino durante el verano.
Durante la recorrida preventiva, los efectivos observaron un ruco, una vivienda informal utilizada en zonas rurales o de montaña, en cuyo interior se encontraban los dos ciudadanos. Ante la situación, los funcionarios procedieron a identificarlos y a realizar una inspección en el lugar y entre sus pertenencias.
En ese contexto, los gendarmes hallaron dos bolsas de nylon que llamaron la atención por el fuerte olor que desprendían. Una de ellas emanaba un aroma característico a marihuana, mientras que la otra contenía una sustancia blancuzca, lo que motivó la inmediata intervención de los especialistas para realizar las pruebas correspondientes.

Tras efectuar el test de orientación Narcostest, los resultados confirmaron que se trataba de cocaína, con un peso de aproximadamente 1 gramo. Además, dentro de las bolsas se encontraron 42 gramos de marihuana y 3.600 semillas de cannabis sativa, elementos que fueron secuestrados por los efectivos.
Una vez confirmada la presencia de estupefacientes, se dio intervención a la Fiscalía Federal de la ciudad de San Juan, desde donde se dispuso el decomiso de la droga incautada. Asimismo, los dos ciudadanos chilenos quedaron supeditados a la causa, mientras avanza la investigación judicial correspondiente.
Desde la fuerza señalaron que este tipo de controles se intensifican durante la temporada de veranadas, cuando aumenta la circulación de personas y animales en las zonas cordilleranas.

En ese marco, Gendarmería Nacional participa activamente del Operativo Veranadas (Temporada 2025/2026) con el objetivo de controlar y coordinar el ingreso de crianceros chilenos que trasladan su ganado hacia territorio argentino para el pastoreo estival.
Estos patrullajes, muchas veces realizados a caballo y en sectores de difícil acceso, forman parte de las tareas de vigilancia y control que la fuerza desarrolla en la frontera cordillerana, buscando garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes y prevenir diferentes tipos de delitos en áreas rurales de montaña.