viernes 13 de marzo de 2026 - Edición Nº3462

Interés General | 13 Mar

prohibido olvidar

A 13 años del día en que el mundo conoció a Francisco: el primer Papa argentino que cambió el rumbo de la Iglesia

El 13 de marzo de 2013 se conoció al Papa 266: Jorge Mario Bergoglio. Al asomarse al balcón de San Pedro pronunció una frase que marcó su estilo: “Sabes que la tarea del Cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo…”.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

Tras la renuncia de Benedicto XVI el 28 de febrero se decretó la sede vacante y se sellaron los apartamentos papales. Los 115 cardenales electores llegaron a Roma, celebraron congregaciones y entraron en cónclave el 12 de marzo. La espera y la formalidad marcaron la apertura de un proceso observado por todo el planeta.

Cerca de 6.000 periodistas de 76 países siguieron el cónclave con listas de “papabili” y muchas conjeturas. El segundo día, la mañana trajo una humareda negra a las 11:39 y la incertidumbre se prolongó. Según el vaticanista Gerard O’Connell, varias votaciones no dieron fruto hasta que, en la sexta, Bergoglio obtuvo 85 sufragios.

Afuera, miles en la plaza aguardaban entre frío y lluvia. Una gaviota en la chimenea de la Capilla Sixtina ocupó las miradas. A las 19:06 salió humo blanco y la multitud rompió en ovación.

Luego el protodiácono proclamó: “Annuntio vobis gaudium magnum, habemus papam Eminentissium ac reverendissima Dominum, Dominum Goergium Marium Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio, qui sibi nomen imposuit Franciscum”.

A las 20:22 apareció el nuevo pontífice ante unas 250.000 personas y cámaras de todo el mundo. El Papa Francisco salió flanqueado por el decano del Colegio cardenalicio, su amigo el cardenal Claudio Hummes y el vicario de Roma, el cardenal Vallini. Con la sencilla sotana blanca y sin muceta, su estética rompía con la tradición visible en sus antecesores.

El jesuita de 76 años habló con tono cercano y pidió a la Iglesia de Roma “un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros”. También formuló un ruego antes de dar la bendición: “Les pido que oren al Señor para que me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la bendición para su obispo”.

Tras bendecir a Roma y al mundo, dijo: “Buenas noches y buen descanso”. El aplauso cerró la histórica velada y la gente se retiró conmovida; muchos volvieron a sus casas mientras una nueva luz se encendía en el Vaticano. Desde aquel 13 de marzo, el Papa Francisco comenzó un pontificado marcado por la cercanía.

 

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