Por: Redacción Actualidad Jachallera
El estudio señala que el exceso de tejido adiposo actúa como una fuente constante de señales químicas capaces de inhibir las defensas naturales del organismo frente al cáncer. Esto explica que la obesidad se encuentre detrás del 10 % de todos los diagnósticos oncológicos y de hasta el 50 por ciento en tumores como el de endometrio o hígado.
La revisión médica fue destacada por el prestigioso médico estadounidense Eric Topol en la red social X: “La obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo para varios tipos de cáncer. ¿Por qué? Una reseña de JAMA”.
El crecimiento de la obesidad en el mundo responde a cambios en los hábitos sociales, el aumento del sedentarismo y una alimentación basada en productos ultraprocesados y ricos en azúcares y grasas.
Este entorno, cada vez más frecuente en las sociedades urbanas, favorece la acumulación de tejido adiposo y crea condiciones biológicas que alteran el metabolismo, estimulan la inflamación crónica y modifican la respuesta inmunológica del organismo, facilitando así el desarrollo y la progresión del cáncer.
De acuerdo con el estudio, los 13 tipos de cáncer asociados al sobrepeso son: el cáncer de endometrio, colorrectal, hígado, páncreas, riñón, vesícula biliar, esófago, mama posmenopáusica, ovario, tiroides y mieloma múltiple.
El vínculo entre exceso de grasa y avance oncológico surge de una combinación de cambios metabólicos, hormonales e inmunológicos que favorecen el crecimiento tumoral. El sobrepeso se define como un índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 29,9, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30.
Este exceso de masa grasa provoca que el tejido adiposo pierda su función de simple almacén energético para convertirse en un órgano metabólicamente activo, capaz de generar inflamación crónica y alterar la producción hormonal. Estas alteraciones modifican el entorno interno del cuerpo y preparan el terreno para el desarrollo y la progresión del cáncer.
La doctora Juliana Gómez, Coordinadora de la Unidad de Obesidad del Hospital Británico (M.N. 103.117), explicó a Infobae que la obesidad no tratada puede reducir la expectativa de vida entre 5 y 20 años, dependiendo de su severidad.
Es la puerta de entrada a más de 200 complicaciones, incluyendo diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño y problemas articulares y aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer (colon, mama, endometrio).
“Si bien en los últimos años se ha avanzado mucho, aún quedan mitos a desterrar como que ‘la obesidad es falta de voluntad’: la biología lucha contra la pérdida de peso; no es una elección moral, es un desajuste metabólico. Asimismo, otro mito a desterrar es que ‘Existen dietas mágicas’, las dietas restrictivas suelen fracasar y provocar el efecto rebote. Lo que funciona es el cambio de hábitos sostenible, agregó la experta.
Gómez recordó que según las últimas proyecciones derivadas de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) en Argentina, 6 de cada 10 adultos presentan exceso de peso (sobrepeso u obesidad). La obesidad infantil es una preocupación crítica, afectando a más del 40% de los niños y adolescentes, lo que anticipa una carga de enfermedad mayor para las próximas décadas.
Según el doctor Marcos Lahera, jefe del Servicio de Endocrinología y responsable de la Unidad de Obesidad de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, “la obesidad es un factor de riesgo clave y modificable para el cáncer, considerado el tercero en importancia tras el tabaco y el alcoholismo”.
Lahera sostiene que “desde el punto de vista oncológico, uno de nuestros objetivos es concienciar sobre el riesgo de cáncer y el beneficio de perder peso, incluso en pacientes ya diagnosticados, ya que el tratamiento responde mejor cuando se alcanza un peso adecuado”.