Por: Redacción Actualidad Jachallera
En un martes que debía marcar el comienzo pleno del Ciclo Lectivo 2026, las familias de la Escuela Juan Marín de Pueyrredón se toparon con una realidad que ya conocen de memoria: las mismas problemáticas edilicias, sanitarias y de salubridad que vienen denunciando desde el año pasado. A pesar del entusiasmo por la vuelta a clases luego del paro nacional docente, el panorama volvió a encender las alarmas entre los padres.
Un papá que dialogó con los medios describió una situación que se volvió insostenible: problemas de cloacas, presencia de palomas en los techos de chapa y una alarmante proliferación de plagas como chinches, arañas y vinchucas. Según relató, desde el año pasado les habían prometido módulos tipo aula para aliviar la situación, pero “nunca llegaron”.
“Pedimos una pronta solución. Entre los padres, los maestros y los supervisores hemos determinado empezar las actividades con un Plan de Contingencia”, expresó el padre, dando cuenta del consenso que existe para sostener el funcionamiento escolar sin poner en riesgo a los chicos.
Los padres detallaron que la gran cantidad de palomas que se aloja entre el techo de chapa y una especie de cielo raso provoca la caída constante de plumas, excremento y piojos de palomas, a lo que se suman arañas y otros insectos. El problema no es solo de higiene, sino también de estructura: el techo, deteriorado, genera filtraciones cuando llueve y potencia la presencia de palomas, vinchucas, entre otros.
A esto se agrega una situación crítica en los baños: los pozos ciegos se colapsaron y no fueron rellenados como corresponde, generando olores, humedad y riesgo para toda la comunidad educativa.
Los propios padres aseguraron haber constatado la presencia de chinches, lo que obligó a una reunión urgente en la jornada del martes. Participaron la directora de la escuela, un grupo importante de padres y supervisoras del Ministerio de Educación de San Juan. El objetivo: buscar soluciones inmediatas y elevar una vez más el reclamo a las autoridades que deberán definir qué acciones tomar.
Hoy, la escuela funciona con improvisaciones: el nivel inicial se encuentra dando clases en la sala de computación de la primaria porque no existe un espacio adecuado para los más chicos.
Las familias fueron claras respecto a sus reclamos inmediatos:
Limpieza general y desinfección completa del edificio.
Tapar correctamente los pozos ciegos colapsados, que representan un peligro constante.
Reparación de cerraduras, picaportes y retiro de escombros, que hoy constituyen un riesgo para los alumnos.
Soluciones estructurales a las filtraciones y al deterioro del techo.
A largo plazo, afirman que el problema de fondo no tiene escapatoria: la construcción de un nuevo edificio escolar, ya que el actual quedó chico, antiguo y cargado de problemas edilicios acumulados.
La reunión —según comentaron los padres— se desarrolló en buenos términos, con respeto entre todas las partes y la voluntad de encontrar un camino de salida. Sin embargo, los tiempos son claros: esperarán soluciones hasta el próximo lunes 9 de marzo.
Si nada cambia, anticipan que endurecerán su postura. Entre las opciones que se analizan aparece incluso una posible toma de la escuela, una medida que los padres no desean, pero que no descartan si no obtienen respuestas concretas.
Mientras las familias sostienen el Plan de Contingencia para no interrumpir las actividades, el pedido es uno solo y urgente: soluciones reales, inmediatas y definitivas para garantizar un entorno escolar digno.