Por: Redacción Actualidad Jachallera
El pasado sábado 28 de febrero, el Club Sportivo Racing volvió a regalarle una alegría enorme a su gente al derrotar 1 a 0 a General Sarmiento, en un duelo trabado, intenso y decisivo correspondiente al encuentro de ida de los octavos de final de la Copa de Campeones.
La victoria llegó en un escenario que lució colmado de entusiasmo, donde vecinos, hinchas y familias acompañaron al verdinegro en una tarde que respiró fútbol y expectativa desde el primer minuto.
El protagonista de la jornada fue Erick Pérez, autor del único tanto de la tarde y convertido en el segundo tiempo. Su gol fue el desenlace de una búsqueda constante: presión alta, movimientos cortos dentro del área y ese olfato goleador que no negocia la entrega.
Sin embargo, la historia detrás del festejo tuvo un condimento especial. Minutos antes de convertir, Pérez había sufrido un fuerte golpe con el arquero, acción que lo dejó dolorido y con algunos mareos. Aun así, lejos de bajar los brazos, decidió seguir en cancha para intentar una jugada más… y esa jugada terminó en gol.
“La idea era perseguir e insistir para conseguir un gol, y así fue”, expresó luego del partido, todavía con gestos de dolor pero con una satisfacción enorme por lo logrado.
Momentos después del tanto, y consciente de que el malestar no le permitía rendir como necesitaba el equipo, pidió el cambio. El cuerpo técnico acompañó la decisión, priorizando su salud.
Fiel a su esencia humilde y familiar, Erick no dejó pasar la oportunidad de dedicar el triunfo a quienes siempre lo acompañan. “Es para toda la gente de Racing, para mi mamá, mi tía, mi abuela que hoy no pudo llegar al club, y para toda mi familia Pérez–Galleguillo”, señaló visiblemente emocionado.
Pero la dedicatoria más profunda fue para su papá: “Especialmente para mi viejo, que desde arriba me guía siempre”.