viernes 27 de febrero de 2026 - Edición Nº3448

Interés General | 27 Feb

Ley de Glaciares

La Iglesia Católica llamó a defender la Ley de Glaciares y sostuvo que modificarla implica retrocesos ante intereses sectoriales

En una carta abierta, la Pastoral Social de la Iglesia Católica expresó su profunda preocupación por los cambios a la Ley de Glaciares aprobados por el Senado y pidió a la Cámara de Diputados no avanzar en ninguna reforma que reduzca la protección de los glaciares y del ambiente periglaciar. La Comisión Nacional pidió decisiones responsables que preserven el bien común, el derecho humano al agua y el patrimonio natural para las futuras generaciones.


Por: Redacción Actualidad Jachallera

En medio de un clima de fuerte tensión ambiental y política, la Pastoral Social de la Iglesia Católica salió a fijar posición frente al debate legislativo por la Ley de Glaciares. A través de una carta abierta dirigida a los legisladores nacionales, la Comisión Nacional de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina expresó su “profunda preocupación” ante la modificación de la Ley 26.639, considerada una herramienta clave para la defensa del agua y la preservación del ambiente periglaciar.

En su penúltima sesión extraordinaria, el Senado de la Nación aprobó una serie de modificaciones a la normativa vigente. La iniciativa recibió 41 adhesiones y 31 rechazos, y la definición final del proyecto quedó ahora en manos de la Cámara de Diputados. El debate se extendió durante horas en el Congreso, donde se cruzaron argumentos técnicos, ambientales y productivos antes de que se habilitara la votación en general y en particular.

El documento de la Pastoral Social, fechado el 18 de febrero de 2026, busca recuperar el espíritu original de la normativa sancionada hace más de una década. Allí se recuerda que la Ley de Glaciares fue fruto de un amplio consenso político, social y científico, y que se convirtió en un “hito fundamental” para la protección de las reservas de agua dulce del país.

“Cualquier modificación que reduzca los niveles de protección implicaría un retroceso frente a intereses sectoriales o de corto plazo”, advierte la carta, al tiempo que exhorta a mantener y fortalecer la ley vigente. En el texto, los obispos remarcan que la tarea de los legisladores debe estar orientada por la justicia, el respeto a la Constitución y el bien común, y que los glaciares no pueden ser tratados como simples recursos económicos, sino como bienes estratégicos para la vida y el desarrollo nacional.

Uno de los ejes más contundentes del comunicado episcopal es la defensa del agua como derecho humano básico y universal. La comisión subraya que los glaciares abastecen a poblaciones, actividades productivas y ecosistemas completos, y que su degradación impacta de manera directa en los sectores más vulnerables y en comunidades que dependen de ellos para su supervivencia.

En ese marco, la Pastoral Social retoma pasajes centrales de la encíclica Laudato si’ del papa Francisco, donde se plantea que la crisis ambiental y la crisis social son partes inseparables de un mismo problema global. Desde esa perspectiva, el texto advierte que cualquier decisión sobre recursos naturales debe contemplar un modelo de desarrollo integral y sostenible, capaz de resguardar tanto la dignidad humana como el equilibrio de la naturaleza.

El pronunciamiento también pide que, en el debate parlamentario, se tenga en cuenta la voz de las comunidades locales, de los científicos y de aquellos sectores que viven cotidianamente las consecuencias del deterioro ambiental. Para la comisión episcopal, estos actores son fundamentales para un “discernimiento prudente y equitativo” sobre el uso y cuidado de los bienes naturales.

Además, se recuerda que la Argentina asumió compromisos internacionales, como el Convenio 169 de la OIT y el Acuerdo de Escazú, que exigen garantizar la participación ciudadana y el acceso a la información ambiental, especialmente en asuntos que podrían afectar territorios sensibles.

La carta incluye también un diagnóstico sobre el contexto internacional, citando informes recientes que describen el deterioro acelerado de ríos, lagos, acuíferos, humedales y glaciares. Muchos de esos daños, advierte el texto, ya resultan difíciles o imposibles de revertir. Por eso, sostiene que cualquier flexibilización de las normas de protección podría agravar una situación que ya es crítica y que se vincula directamente con el futuro del país.

En el tramo final del documento, la Pastoral Social enfatiza que el verdadero desarrollo humano “no puede identificarse exclusivamente con el crecimiento económico”. Propone, en cambio, avanzar hacia un modelo productivo compatible con la ecología integral, que no comprometa los recursos naturales críticos e irrecuperables.

 

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