Por: Redacción Actualidad Jachallera
Jesús María volvió a escribir una página grande de la jineteada argentina y San Juan fue protagonista. El joven jinete sanjuanino Benjamín Javier Costa, de apenas 19 años, se consagró como nuevo campeón en la categoría Bastos con encimera lisa en la 60ª edición del Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María, que concluyó en la madrugada de este domingo 18 de enero con la tradicional entrega de premios, luego de nueve noches intensas de competencia en el anfiteatro José Hernández.
Oriundo de San Juan, Costa llegó a Córdoba con un objetivo claro y un sueño que, con trabajo y constancia, logró convertir en realidad. Desde las primeras noches del certamen, el sanjuanino se mantuvo entre los principales animadores de la tabla de puntuación, demostrando una notable regularidad, una técnica precisa y un profundo conocimiento de la monta, cualidades que le permitieron sumar los puntos necesarios para quedarse con el título más importante de su categoría.
A lo largo del campeonato, Benjamín Costa mostró temple y solvencia en cada presentación, afrontando una de las pruebas más exigentes del calendario nacional de la jineteada. Su desempeño fue consistente noche tras noche, sin sobresaltos, lo que terminó marcando la diferencia frente a otros competidores de alto nivel que llegaron desde distintos puntos del país y del exterior.
Pero más allá de su consagración deportiva, el jinete sanjuanino también se convirtió en protagonista por un mensaje que trascendió lo competitivo. Costa montó utilizando casco de protección, una práctica que todavía no es habitual en la disciplina y que generó numerosos comentarios entre el público presente en el anfiteatro José Hernández. El propio Benjamín explicó en su momento que esta decisión está directamente relacionada con una lesión sufrida tiempo atrás, experiencia en la que, según relató, el uso del casco le salvó la vida.
Ese gesto, cargado de conciencia y responsabilidad, fue ampliamente valorado por espectadores y colegas, y abrió nuevamente el debate sobre la seguridad en la jineteada, demostrando que tradición y cuidado personal pueden ir de la mano. Su ejemplo quedó grabado no solo en la arena, sino también en el mensaje que dejó hacia las nuevas generaciones de jinetes.