Por: Redacción Actualidad Jachallera
El 13 de septiembre de 2015 quedó grabado como una de las jornadas más oscuras en la historia ambiental argentina. Ese día, la mina Veladero —operada por la empresa canadiense Barrick Gold y ubicada en plena cordillera sanjuanina, en el departamento de Iglesia, pero con fuerte impacto en Jáchal— derramó un millón setenta y dos mil litros de solución cianurada, mercurio y otros metales pesados sobre las aguas de cinco ríos que alimentan la cuenca del río Jáchal.
El incidente se originó por la rotura de una válvula que permitió la filtración del veneno hacia las corrientes de agua. Sin embargo, la gravedad del hecho no fue advertida a la población de manera inmediata, existió una maniobra de encubrimiento en la que participaron no solo la multinacional, sino también funcionarios públicos de distintos niveles, desde el municipio hasta el gobierno provincial y nacional.
La noticia no tardó en circular de manera extraoficial. Un mensaje de alerta comenzó a viralizarse la noche del 13 de septiembre. «Acordate a las 20:47 empezamos a recibir este mensaje de alerta», recuerdan los vecinos. Esa misma madrugada, la comunidad de Jáchal se autoconvocó en la plaza departamental para exigir respuestas y explicaciones.
Al día siguiente, el 14 de septiembre, la versión oficial de Barrick Gold intentó minimizar el episodio. La empresa aseguró que no había contaminación en los ríos. Pero las pruebas de laboratorio contaban otra historia: el propio estudio de SGS revelaba la presencia de mercurio y cianuro en el agua del río Jáchal, desmintiendo de manera categórica las declaraciones de la minera.
Desde entonces, el derrame de Veladero se convirtió en un punto de quiebre en la relación de las comunidades cordilleranas con la megaminería. Para la Asamblea Jáchal No Se Toca, se trata del «incidente más grave en la historia de la minería argentina».
En un nuevo aniversario, los integrantes de la carpa instalada en la plaza pública volvieron a alzar la voz. «Ese día nos enteramos del primer derrame tóxico de la mina Veladero. Te pregunto porque parece que muchos se olvidaron, vaya a saber por qué motivo. Nosotros no, los locos de la carpa no, los locos del agua no, no olvidamos. Y seguimos señalando la injusticia», manifestaron.
Los asambleístas remarcaron que la estrategia de la multinacional ha sido siempre manipular la información y los destinos de las comunidades. «Han cambiado nombres y estrategias, pero la corporación megaminera sigue manipulando todo, incluso nuestro destino. Porque donde ellos entran se contamina todo, desde la altura de hielo y piedra donde nace nuestra agua hasta las bajezas de voluntades y actitudes de mucha gente».